Argentina

República Argentina
Estado miembro de Mercosur

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Coat of arms of Argentina.svg

Lema: En Unión y Libertad[a]
Himno: Himno Nacional Argentino

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Capital
(y ciudad más poblada)
Buenos Aires
Escudo de la Ciudad de Buenos Aires.

34°35′59″S 58°22′55″O / -34.599722222222, -58.381944444444Coordenadas: 34°35′59″S 58°22′55″O / -34.599722222222, -58.381944444444 Ver y modificar los datos en Wikidata
Sede de gobierno Casa Rosada
Idioma oficial

castellano (de facto)[1]

Regionalmente, tiene co-oficialidad el guaraní (co-oficial en Corrientes), el qom, el moqoit y el wichí (co-oficales en Chaco)
 • Hablados Lenguas de Argentina
Gentilicio argentino, -na
Forma de gobierno República federal presidencialista
 • Presidente Alberto Fernández
 • Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner
 • Jefe de Gabinete de Ministros Santiago Cafiero
Órgano legislativo Congreso de la Nación Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Independencia
 • Revolución de Mayo

 • Declarada

 • Reconocida
de España
25 de mayo de 1810 (210 años)
9 de julio de 1816 (204 años)[b]
9 de julio de 1859 (161 años)
Superficie Puesto 8.º
 • Total 2 780 400 km²[c][2]
 • Agua (%) 1,1 %
Fronteras 11 968 km[2]
Línea de costa 4989 km[2]
Punto más alto Aconcagua Ver y modificar los datos en Wikidata
Población total Puesto 32.º
 • Estimación (2020) 45 195 777 hab.[3]
 • Censo (2010) 40 117 096 hab.[4]
 • Densidad (est.) 16,26 hab./km²
PIB (PPA) Puesto 28.º
 • Total (2020) Decrecimiento USD 924 540 mill.[5]
 • Per cápita Decrecimiento USD 20 370[6]​ (62°)
PIB (nominal) Puesto 31.º
 • Total (2020) Decrecimiento USD 382 760 mill.[7]
 • Per cápita Decrecimiento USD 8433[8]​ (69°)
IDH (2020) Crecimiento 0.845 [9]​ (46.º) – Muy alto
Coeficiente de Gini Red Arrow Up.svg 42,9 medio (2019)[10]
Moneda peso ($, ARS)
Huso horario UTC−3
Código ISO 032/ARG/AR
Dominio internet .ar Ver y modificar los datos en Wikidata
Prefijo telefónico +54
Prefijo radiofónico AYA-AZZ, LOA-LWZ, L2A-L9Z[11]
Siglas país para aeronaves LQ, LV
Código del COI ARG Ver y modificar los datos en Wikidata

Argentina, oficialmente República Argentina,[e]​ es un país soberano de América del Sur, ubicado en el extremo sur y sudeste de dicho subcontinente. Adopta la forma de gobierno republicana, democrática, representativa y federal.

La Argentina está organizada como un Estado federal descentralizado, integrado desde 1994 por un Estado nacional y 24 jurisdicciones de primer orden[12]​ o estados autogobernados,[13][14]​ que son 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), esta última designada como Capital Federal del país. Todos los estados autogobernados tienen constitución, bandera y fuerza de seguridad propios. Las 23 provincias mantienen todos los poderes no delegados al Estado nacional, tienen tres poderes autónomos y garantizan la autonomía de sus municipios.[15][16]

Integra el Mercosur —bloque del que fue fundador en 1991—, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

En 2019, su Índice de Desarrollo Humano (IDH) fue del 0.845, ubicándolo en el grupo de países de desarrollo humano muy alto, en el puesto 46.[17]​ Ajustado por desigualdad la Argentina retrocede cuatro lugares en la clasificación, en tanto que según el índice de desigualdad de género su ubicación retrocede al puesto 75.[17]​ En educación la ley establece que el gasto público en educación no debe ser inferior al 6% del PBI, aunque pese a ello el gasto se ubicó en 5.5% del PBI en 2017[18]​ con una tasa de alfabetismo de las personas mayores de 15 años superior al 99 %.[19]

La economía argentina es la segunda más desarrollada e importante en Sudamérica. Según el Banco Mundial, su PIB nominal es el 27.º del mundo.[20]​ Debido a su importancia geopolítica y económica, es uno de los tres estados soberanos latinoamericanos que forma parte del denominado Grupo de los 20 e integra además el grupo de los NIC o nuevos países industrializados.[21]

Es el único país latinoamericano que tiene un centro de investigación y enseñanza científica entre los diez mejores del mundo,[22]​ y el país iberoamericano con mayor cantidad de premios Nobel en ciencias. Su capacidad tecnológica y científica le ha permitido diseñar, producir y exportar satélites,[23]​ construir reactores nucleares y ser el primer productor de software, aeronaves, entre otras cosas. Es considerada una potencia regional.[24]

Ha brindado una creciente cooperación nuclear a países de América Latina, el Magreb, el Golfo Pérsico, el sudeste asiático y Oceanía, a partir de las capacidades desarrolladas por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y por la prestigiosa empresa estatal INVAP.[25]​ Es el país latinoamericano que más premios Nobel ha ganado —cinco en total—, tres de ellos vinculados con la ciencia.

Con una superficie de 2 780 400 km²,[2]​ es el país hispanohablante más extenso del planeta, el segundo más grande de América Latina y octavo en el mundo, si se considera solo la superficie continental sujeta a soberanía efectiva. Su plataforma continental, reconocida por la ONU en 2016, alcanza los 6 581 500 km²,[26]​ convirtiéndose en una de las más grandes del mundo,[27]​ extendiéndose desde el continente americano hasta el Polo Sur en la Antártida, a través de Atlántico Sur. Si se cuentan las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y otras numerosas islas menores (administradas por el Reino Unido, pero de soberanía en litigio), más una porción del área antártica llamada Antártida Argentina al sur del paralelo 60° S, sobre la cual Argentina reclama soberanía, la superficie se eleva a 3 761 274 km².[28]​ Es uno de los veinte países que tienen presencia permanente en la Antártida, siendo entre ellos el que tiene mayor cantidad de bases permanentes, con seis bases en total.

Su territorio reúne una gran diversidad de climas, causada por una amplitud latitudinal que supera los 30° —incluyendo varias zonas geoastronómicas—, una diferencia en la altitud que va de 107 m bajo el nivel del mar (Laguna del Carbón) a casi 7000 msnm y la extensión del litoral marítimo que alcanza 4725 km. Amplias llanuras húmedas limitan con extensos desiertos y altas montañas, mientras que la presencia de climas tropicales y subtropicales en el norte, contrastan con las nevadas y fríos extremos en las zonas cordilleranas y el sur.

Su territorio continental americano, que abarca gran parte del Cono Sur, limita al norte con Bolivia y Paraguay, al nordeste con Brasil, al este con Uruguay y el océano Atlántico, al oeste con Chile y, siempre en su sector americano, al sur con Chile y las aguas atlánticas del pasaje de Drake.

Los primeros registros de pobladores en el actual territorio argentino se remontan a los trece mil años AP, durante el Paleoamericano. En tiempos protohistóricos, periodo precolombino, fue habitado por numerosos pueblos indígenas, algunos de los cuales aún habitan el país; entre ellos guaycurúes, guaraníes, mapuches, tehuelches y diaguitas, estos últimos formaban parte del Imperio Incaico. La colonización española del actual territorio argentino comenzó con viajes exploratorios desde el año 1512, el establecimiento de una población en 1528 y la distribución del territorio a los adelantados. Más tarde, quedó bajo la jurisdicción del Virreinato del Perú. En 1776, la Corona española fundó el Virreinato del Río de la Plata, el cual sería una entidad política precedente a la actual República Argentina. El 25 de mayo de 1810 alcanzó la independencia de facto cuando fue depuesto el último virrey español que gobernó desde Buenos Aires,[29]​ organizándose la Primera Junta de gobierno. El 9 de julio de 1816 fue proclamada la independencia en San Miguel de Tucumán.[30]

Toponimia

El nombre oficial del país es República Argentina, literalmente, "República del Plata". Por elipsis, suele denominarse, "la Argentina". El uso sin artículo, está muy extendido y no se considera incorrecto[31]​, si bien la Academia Argentina de Letras lo ha calificado de "reprensible".[32]

Argentina es el femenino del adjetivo poético "argentino" que indica algo que tiene cualidades de la plata o relacionado con ella[33]​, del latín argentum que significa "plata".[34]Argentum, a su vez, procede del protoitálico: *argentom, derivado del protoindoeuropeo: *h₂r̥ǵn̥tóm, sustantivo formado a partir del adjetivo *h₂erǵ- que significa: “blanco” o bien "brillante".[35][36][37][38]

Argentina fue una denominación poética de los países ribereños del Plata,[39]​ río llamado así porque era un acceso a los yacimientos argentíferos del Alto Perú, donde la ciudad de La Plata (Charcas,actual Sucre) era también llamada Civitas Argentina (Ciudad Argentina).[40]

El uso como topónimo, aunque con una declinación diferente, aparece por primera vez en 1554 en el mapa de Lopo Homem: donde los territorios de la región litoral son llamados: Terra Argentea[41]​ Más tarde,en 1602, Martín del Barco Centenera la elige, a imitación de La Araucana, como título de un poema épico sobre la conquista: La Argentina.[31]​ Desde entonces y hasta finales del siglo XVIII, Argentina y argentino fueron denominaciones literarias del territorio y los pobladores de la región rioplatense.[31]

Con la creación del Virreinato del Río de la Plata y su posterior independencia como Provincias Unidas del Río de la Plata, Argentina y argentino se hicieron más comunes, aunque a veces con una connotación restringida a Buenos Aires y las provinicias cercanas.[31]

La Constitución de 1826, usó Argentina como nombre oficial del Estado y, desde entonces, a pesar del rechazo a dicha constitución, fue usado de manera habitual. A partir de la década de 1830, Rosas, formalmente gobernador de Buenos Aires, era el " encargado de dirigir las relaciones exteriores de la República Argentina"[40]​.

La Constitución Argentina de 1853 indica[42]​ que: "Provincias Unidas del Río de la Plata", "República Argentina" y "Confederación Argentina" son los nombres del estado, mientras que "Nación Argentina" es usado para sancionar las leyes. En 1860, en la ciudad de Paraná, entonces capital de la Confederación Argentina, el presidente Derqui decretó que para "uniformar los actos administrativos" se usaría siempre República Argentina.[43]​ Dos años más tarde, en 1862, Bartolomé Mitre, primer presidente del país reunificado, se refirió a su cargo como: presidente de la Nación Argentina.[44]

Historia

Período prehispánico

Cueva de las Manos, a orillas del río Pinturas, en la provincia de Santa Cruz, 7300 a. C. El arte más antiguo de Sudamérica.

La historia prehispánica de la Argentina hace referencia a los desarrollos culturales locales del actual territorio de la República Argentina previos a la conquista y colonización por parte de España.

El primer registro poblacional del territorio actualmente controlado por la Argentina se remonta al 12.° o al 13.er milenio AP, de acuerdo a los hallazgos de Los Toldos y Piedra Museo.[45]​ Entre los pueblos originarios, los cazadores y recolectores habitaron la Patagonia, la Pampa y el Chaco. Los agricultores se instalaron en el noroeste, Cuyo, las Sierras de Córdoba y después en la mesopotamia. Tastil, en el noroeste, fue la ciudad precolombina más grande ubicada en el actual territorio argentino, con una población de 2000 habitantes.[46]

Los pueblos indígenas argentinos se dividieron en dos grandes grupos: los cazadores y recolectores, que habitaban la Patagonia, la Pampa y el Chaco; y los agricultores, instalados en el norte, Cuyo, las Sierras de Córdoba y, más tardíamente, en la Mesopotamia.

Los primeros rastros de vida humana en este territorio corresponden a pueblos de un nivel cultural paleolítico que tres mil años atrás incorporaron los primeros aportes culturales mesolíticos y neolíticos.[47]​ Hasta la época de la conquista y de la colonización europea, el territorio argentino ha estado ocupado por diversos pueblos originarios, con diferentes organizaciones sociales que se pueden dividir en tres grupos principales:[48][49]

En los siglos XIV y XV, el Imperio incaico conquistó parte de las actuales provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, el extremo oeste de la provincia de Tucumán, parte oeste de las provincias de La Rioja y San Juan, el noroeste de la provincia de Mendoza y, probablemente, el norte de la de Santiago del Estero,[51]​ incorporando sus territorios al Collasuyo, que era la parte sur del Tahuantinsuyo o regiones de tal imperio.

Tradicionalmente, se atribuye la conquista al monarca inca Túpac Yupanqui. Varios señoríos de la región, como los Quechuas, los likanantai (atacamas), los huarpes, los diaguitas y otros, intentaron resistir, pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano. Otros, como los sanavirones, los lule-tonocoté y los henia-kâmîare (popularmente llamados «comechingones»), resistieron con éxito la invasión incaica y se mantuvieron como señoríos independientes.[48]

Crearon centros agrícolas y textiles, asentamientos (collcas y tambos), caminos (el "camino del inca"), fortalezas (pucarás) y santuarios de alta montaña. Algunos de los principales son el pucará de Tilcara, la tambería del Inca, el pucará de Aconquija, el santuario de Llullaillaco, el shincal de Londres y las ruinas de Quilmes.

Conquista y colonización española

La Argentina - Del Barco Centenera - Portada original.jpg

La conquista y colonización española de Argentina refiere al período entre el siglo XVI y principios del siglo XIX en el cual una parte del actual territorio de la Argentina fue conquistado y colonizado por el Imperio español. En este período aparece por primera vez la expresión Argentina (país de la plata) para denominar un área sin límites definidos que se extendía del Río de la Plata hacia el noroeste. El período incluye también la llegada por primera vez de españoles a varias zonas del actual territorio argentino, momento en el cual en muchos casos adoptaron el nombre con el que los pueblos indígenas ya denominaban a esa región y en otros las designaron con nombres nuevos.

La época colonial en la Argentina se suele divide en tres períodos: el descubrimiento y conquista, durante el cual se llevaron a cabo las exploraciones del territorio y la fundación de las ciudades mayores; el período de las gobernaciones, durante el cual los asentamientos españoles lucharon contra las poblaciones indígenas y trataron de consolidarse, registrando pocos cambios territoriales y económicos; y el período virreinal que se extiende hasta la Revolución de Mayo de 1810, en la cual fue expulsado el virrey español y nombrada una junta de autogobierno. La guerra de Independencia Argentina ya se cita usualmente como parte de la historia de la Argentina.

Los europeos llegaron por primera vez al actual territorio argentino en 1516, con la expedición de Juan Díaz de Solís por el Río de la Plata. Posteriormente la expedición de Fernando de Magallanes en 1520 fondeó sus naves en la Bahía de San Julián, hoy provincia de Santa Cruz. El fuerte Sancti Spiritu fue el primer asentamiento europeo, instalado en 1527 a orillas del río Paraná. La primera exploración del noroeste y centro del país fue la entrada de Diego de Rojas en 1543. Las ciudades de Asunción (1537),[f]Santiago del Estero (1553), Córdoba (1573) y Buenos Aires (1536/1580) fueron las bases del establecimiento colonial que se impuso en la mitad norte del actual territorio argentino, sujeto a la autoridad de la Corona Española (la Gobernación del Río de la Plata). El Imperio español fundó varias ciudades e impuso un dominio colonial sobre la población que habitaba una serie de regiones que se corresponden aproximadamente con las catorce provincias que se confederaron en 1860 para formar la República Argentina. Sobre el final del período colonial el Imperio español creó el Virreinato del Río de la Plata, que incluía a las catorce provincias mencionadas y los territorios de las actuales repúblicas de Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Debido a la bula del Papa Pablo III Sublimis Deus de 1537, se declaró a los indígenas hombres con todos los efectos y capacidades de cristianos.[52][53]​ En el Imperio español la unidad social se concebía a través de la unidad de la fe de la Iglesia católica. En el primer siglo de la colonización, el Imperio español conquistó aproximadamente un tercio del actual territorio argentino, sometiendo a los pueblos originarios que lo habitaban y produciendo una catástrofe demográfica, razón por la cual los conquistadores europeos introdujeron esclavos secuestrados en el África negra. En el siglo XVII se establecieron las misiones jesuíticas guaraníes, comunidades misionales fundados por la Compañía de Jesús entre los guaraníes y pueblos afines, que tenían como fin evangelizar y evitar la esclavización de los indígenas de las actuales provincias de Misiones, Corrientes y parte del Paraguay y Brasil. Cumplieron con éxito su tarea, hasta que en el año 1768, el rey español Carlos III ordenó expulsar a los jesuitas.

Una gran parte del territorio actual de la Argentina y de los pueblos indígenas que lo habitaban no estuvo bajo el dominio colonial de España, principalmente las regiones chaqueña (bajo dominio wichi y qom) y pampeana-patagónica (bajo dominio tehuelche-mapuche-ranquel). Entre 1560 y 1667 los señoríos diaguitas mantuvieron una larga resistencia conocida como las guerras calchaquíes en el actual noroeste argentino.

Durante la mayor parte del período colonial, el territorio argentino fue parte del Virreinato del Perú, hasta que en 1776 el rey Carlos III de España creó con parte de su territorio el Virreinato del Río de la Plata. La ciudad de Buenos Aires fue designada como su capital por su creciente importancia como centro comercial y con la idea de resistir mejor a un eventual ataque portugués, así como también para tener un acceso más fácil a España a través de la navegación atlántica.[54]

En el siglo XVIII la multiplicación natural del ganado vacuno y equino cimarrón en las llanuras pampeana, de la Banda Oriental del Río de la Plata y del sur de Brasil, provocó la aparición de un tipo especial de campesino independiente a caballo llamado gaucho —en el caso de los varones— y china —en el caso de las mujeres. Los gauchos desarrollaron una cultura de características propias, adhirieron y lucharían en la guerra de la Independencia y enfrentaron a los estancieros para garantizar su derecho al acceso al ganado y la tierra, hasta ser vencidos en la segunda mitad del siglo XIX. Esta riqueza en ganado salvaje también llevó a la aparición de indígenas de tradición ecuestre en el Chaco, la Pampa y la Patagonia, que entablaron una dinámica de lucha intermitente por los recursos ganaderos con la población española y criolla.

Hasta mediados del siglo XIX, gran parte de la Patagonia y las Pampas permanecieron bajo el control de diferentes pueblos indígenas: principalmente, chonks y luego también los mapuches en la Patagonia y ranqueles en la llanura pampeana hasta el último cuarto del siglo XIX. Asimismo, los territorios de gran parte de la región chaqueña no fueron colonizados por los europeos, sino que permanecieron habitados por pueblos autóctonos como los qoms, moqoits (mocovís o, mocovíes), pilagás y wichis hasta principios del siglo XX. La población indígena sedentaria fue sometida a relaciones de dependencia permanente respecto de la población española. Aunque con el paso de las generaciones fue absorbida dentro una población étnicamente identificable como «criolla», este proceso de mestización no fue total, como lo demuestra la participación de poblaciones del Noroeste del actual territorio argentino en el gran levantamiento indígena de 1780 con epicentro en el Cuzco, dirigido por el inca Túpac Amaru II.

Independencia

1818 Pinkerton Map of of La Plata (Southern South America, Argentina, Chile, Bolivia) - Geographicus - LaPlata-pinkerton-1818.jpg

En la Historia de la Argentina se conoce como el Período de la Independencia al transcurrido entre la Revolución de Mayo de 1810 y la Anarquía que disolvió todas las autoridades nacionales, en el año 1820.[55][56]

Durante este período, las Provincias Unidas del Río de la Plata –nombre inicial de la actual República Argentinainiciaron su existencia como país soberano, la sostuvieron exitosamente por medio de una prolongada Guerra de Independencia y declararon su independencia. Pero también durante este período fracasaron en darse un gobierno central y una constitución que fueran aceptados por todas sus provincias en forma permanente.[57]

Fue también durante este período que varios territorios que habían formado parte del Virreinato del Río de la Plata se separaron definitivamente de la Argentina: el Paraguay, por haber sostenido su propio proceso independentista;[58]​ el Alto Perú, por continuar bajo poder español, del que más tarde se independizaría como República de Bolivia; y la Banda Oriental, por haber caído bajo el poder de Portugal, que lo heredaría al Brasil, del cual se independizaría como Estado Oriental del Uruguay.[59]

El inicio del período se establece el 25 de mayo de 1810, fecha de la creación del primer gobierno de las Provincias Unidas, y el final el 11 de febrero de 1820, día en que renunció el último Director Supremo, José Rondeau y se disolvió el Congreso Nacional.[55]

Primera Junta de Gobierno

Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta de las Provincias Unidas del Río de la Plata
El militar y político José de San Martín.
Manuel Belgrano, miembro de la Primera Junta, comandante militar y creador de la bandera argentina.

La Primera Junta de Gobierno, oficialmente Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII, fue la Junta de gobierno surgida el viernes 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, como consecuencia del triunfo de la Revolución de Mayo que destituyó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y nombró a Cornelio Saavedra como el Presidente de la Primera Junta de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La sede del gobierno fue fijada en el Fuerte de Buenos Aires, que sirviera desde 1776 como residencia de los virreyes y donde hoy se encuentra la Casa de Gobierno. La Primera Junta existió como tal hasta el 18 de diciembre del mismo año, ya que con la incorporación de diputados del interior se transformó en la Junta Grande, que dio origen a la prolongada Guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra España (1810-1824).

Mientras se desarrollaba la guerra de independencia, también tenía lugar una compleja disputa por la forma de organización del nuevo Estado, que generó en 1814 el inicio de una guerra civil que —con intermitencias— duraría más de medio siglo. El líder de la fracción federal, el oriental José Gervasio Artigas fue proclamado Protector de la Unión de los Pueblos Libres, una liga de provincias que se negaban a ser administrados por el gobierno unitario de Buenos Aires. La misma organizó el llamado Congreso de Oriente en Concepción del Uruguay, del cual aún se discute si alcanzó a proclamar —como se proponía— la independencia de España.[60]

El 9 de julio de 1816, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, reunido el congreso de diputados de las provincias del noroeste y centro-oeste del país y de la de Buenos Aires, junto con algunos diputados exiliados del Alto Perú,[g]proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, utilizando la siguiente fórmula:[61]

[…] recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli […][h]

En varios puntos de Sudamérica los nuevos gobiernos debieron enfrentar la resistencia contrarrevolucionaria de los ejércitos realistas, que intentaban restaurar la autoridad de la monarquía española en la región. Comenzaron las guerras por la independencia. Algunos de los principales comandantes fueron Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, José de San Martín, creador del Ejército de los Andes, Martín Miguel de Güemes, organizador de la guerra gaucha y Juana Azurduy, comandante de la guerra de guerrillas en el Alto Perú. El Estado argentino considera a San Martín como el mayor héroe militar de su independencia y lo honra con el título de «Padre de la Patria». Junto a Simón Bolívar, fueron los máximos responsables de las gestas libertadoras que terminaron con la presencia española en el continente.

La formación del Estado federal

Juana Azurduy, generala (PM) del Ejército Argentino, asumió la comandancia de las guerras en el Alto Perú por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata. Es honrada en la Argentina y en Bolivia.
Juan Manuel de Rosas, caudillo federal de la Provincia de Buenos Aires entre 1830 y 1852.

Las primeras décadas como país independiente fueron conflictivas: ante la hegemonía de los unitarios, los federales se alzaron repetidamente en defensa de la autonomía de las provincias, llevando —tras la llamada Anarquía del Año XX— a la división del país en provincias autónomas gobernadas generalmente por caudillos militares, mientras que el país —excepto un breve intervalo entre 1825 y 1827— careció de un gobierno nacional hasta 1852. Cada provincia asumió la plenitud del gobierno en el ámbito de su territorio.

La guerra de la independencia continuó hasta el año 1825, pero se luchó preferentemente en la frontera norte y en el Perú. Mientras tanto, la Provincia Oriental fue invadida por el reino de Portugal, de quien pasó al Imperio del Brasil. La consecuente Guerra del Brasil culminó con la Convención Preliminar de Paz de 1828, que declaró independiente al territorio en disputa, con el nombre de Estado Oriental del Uruguay.[62]​ Poco antes, en 1825, el Alto Perú formó la República de Bolivia y al año siguiente le fue agregada la ciudad de Tarija y su jurisdicción.

El territorio restante —que había logrado aumentar en algo su control territorial con algunas exitosas campañas militares contra los indígenas— comenzó a usar el nombre de «Argentina» de manera oficial a mediados de la década de 1820. La denominación oficial «Provincias Unidas del Río de la Plata» continúa considerándose, constitucionalmente, un nombre alternativo para el país, aunque ha caído en práctico desuso.[63]

A principios de los años 1830, los federales lograron triunfar en todo el país, que adoptó el nombre de Confederación Argentina. Durante más de veinte años, el gobernador federal de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, asumió en los hechos la máxima autoridad nacional, aunque en teoría solo era el depositario de la representación externa del conjunto de las provincias.[64]

Durante la época de su hegemonía combatió y derrotó sucesivos levantamientos de los unitarios,[i]​ un bloqueo del Río de la Plata por parte de Francia y luego otro bloqueo conjunto por parte de Gran Bretaña y Francia. También mantuvo conflictos bélicos contra la Confederación Perú-Boliviana y contra el llamado Gobierno de la Defensa de Montevideo, la capital uruguaya, debido a la injerencia de los dos partidos de ese país —blancos y colorados— en las guerras civiles argentinas.

Pese a la paz que fue capaz de imponer y el crecimiento económico —al menos de las provincias del Litoral—, los enemigos de Rosas reclamaban libertades individuales, políticas y de expresión, que eran férreamente anuladas por el gobernador porteño; el núcleo de sus reclamos era la sanción de una constitución política que organizara formalmente el Estado nacional y garantizara los derechos de los ciudadanos.

Organización Nacional

Justo José de Urquiza, caudillo federal de Entre Ríos, primer presidente de la Argentina luego de la sanción de la Constitución.
Domingo Faustino Sarmiento, presidente y destacado por su dedicación en la educación pública de la Argentina.

En 1852, Rosas fue derrotado en la batalla de Caseros por el Ejército Grande, una alianza entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, las tropas coloradas de Uruguay y otras de Brasil. La alianza fue encabezada por el federal antirrosista Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, quien asumió la presidencia provisional.[65]

Este período duró hasta la sanción de una Constitución en 1853, que con algunos cambios ha regido en el país hasta la actualidad. La misma adoptó un régimen federal, pero la provincia de Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina, que debió establecer su capital en la ciudad de Paraná. En 1859, la Confederación derrotó a Buenos Aires en la batalla de Cepeda, forzándola a firmar el Pacto de San José de Flores, por el cual Buenos Aires se reincorporaba a la que desde entonces pasó a llamarse República Argentina. No obstante, la reunificación definitiva fue lograda bajo la dirección de Buenos Aires tras la batalla de Pavón (1861), durante la presidencia de Bartolomé Mitre.

En 1865, la Argentina se involucró nuevamente en una guerra civil en Uruguay, a lo cual el Paraguay respondió ocupando la ciudad de Corrientes. Tras firmar una Triple Alianza con el Brasil y Uruguay,[66]​ la Argentina tomó parte en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, que duró cinco años y requirió la participación de diez mil soldados argentinos.[67]​ El Paraguay resultó finalmente derrotado en 1870, quedando totalmente devastado y muerta una gran parte de su población masculina.[68]​ Pese a su enorme costo económico y en vidas humanas y a que fue causa de la continuación de las guerras civiles en la Argentina, este país logró consolidar sus límites en el noreste, ya que se fijó la frontera en los ríos Pilcomayo, Paraguay y Paraná.[68]

Durante las presidencias de Mitre y sobre todo de Sarmiento y Avellaneda, la Argentina se insertó en la economía mundial como un país agroexportador, sostenido por una amplia red ferroviaria y el avance del sistema educativo. Tras dos sangrientas revoluciones en 1874 y 1880, en este último año la ciudad de Buenos Aires fue fue federalizada y se estableció un equilibrio durable entre las provincias y la capital.

Gobiernos conservadores y primeros gobiernos radicales

Avellaneda fue el tercer y último mandatario del período de las presidencias históricas argentinas. Gobernó entre 1874-1880.
Cuadro de Juan M. Blanes reproduciendo la jura en 1898, del general Julio Argentino Roca —herido en la frente por un atentado— en el antiguo edificio del Congreso Nacional.
El presidente Roque Sáenz Peña logró que en 1912 fuera sancionada la ley de voto secreto y obligatorio o llamada Ley Sáenz Peña.

Entre 1878 y 1884 se produjeron las llamadas Conquista del Desierto y del Chaco, con el objeto de dar por término a los constantes enfrentamientos entre indígenas y criollos en la frontera y apropiarse de los territorios indígenas, triplicando el territorio argentino. La primera conquista, impulsada por Julio A. Roca, consistió en una serie de incursiones militares a los territorios pampeanos y patagónicos dominados por los pueblos originarios, repartiéndolos entre los miembros de la Sociedad Rural, financiadores de las expediciones.[69]​ La conquista del Chaco duró hasta fines del siglo,[70]​ dado que su incorporación plena al sistema económico nacional solo tuvo lugar cuando se reemplazó la mera extracción de maderas y tanino por la producción de algodón. El gobierno argentino consideró a los indígenas como seres inferiores, sin los mismos derechos que los criollos y europeos.[71]

Entre 1880 y 1916, el Partido Autonomista Nacional (PAN) monopolizó el poder sobre la base de elecciones fraudulentas, propiciado por el sistema del voto cantado y durante 25 años, la figura excluyente fue el general Julio Argentino Roca. La llamada República Conservadora o República Oligárquica organizó un exitoso y moderno modelo agroexportador basado en la llamada división internacional del trabajo impuesta por el Imperio británico, orientado principalmente a la producción de carne y granos con destino al mercado británico. En el relato tradicional el país fue visto en esa época como «el granero del mundo».[72]

Este modelo económico generó una concentración de la riqueza en pocas manos y la exclusión social de las clases trabajadoras y de las poblaciones asentadas fuera de la región pampeana. La economía alcanzó altos niveles de crecimiento que atrajeron una gran corriente inmigratoria principalmente constituida por millones de italianos y españoles y en menor medida de seguidos de europeos orientales y asiáticos occidentales. La población argentina, que representaba el 0,13% de la población mundial en 1869, pasaría a representar el 0,55% en 1930, proporción en la que, aproximadamente, se estabilizaría desde entonces.[73]

La prosperidad de la economía impulsó el crecimiento de una considerable clase media, integrada mayoritariamente por inmigrantes o sus descendientes. Los inmigrantes europeos también introdujeron en el país ideas políticas nuevas como el socialismo y el anarquismo, así como participaron junto a la población local, especialmente la afroargentina, en la creación de organizaciones de ayuda mutua y sindicatos.[74][75]​ Surgieron partidos políticos modernos como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS).

Después de más de dos décadas de conflictos políticos y sociales, fraudes electorales y graves actos de represión, en 1912 fue sancionada la Ley Sáenz Peña, que estableció el sufragio secreto, obligatorio y universal para votantes masculinos. En la primera elección presidencial con sufragio secreto, los conservadores fueron desplazados del poder por los radicales dirigidos por Hipólito Yrigoyen, que fue presidente entre 1916 y 1922, y entre 1928 y 1930. Durante su primer gobierno se inició el movimiento estudiantil conocido como la reforma universitaria, que se extendió por toda América Latina y se produjeron las masacres obreras de la Semana Trágica y la Patagonia rebelde. Entre ambos gobiernos de Yrigoyen fue elegido presidente el también radical Marcelo Torcuato de Alvear.

Alternancia entre golpes de estado y regímenes democráticos

Hipólito Yrigoyen, primer presidente elegido por el voto universal y secreto de los varones (1916-1922 y 1928-1930). Su derrocamiento significó el comienzo de una serie de golpes de estado recurrentes entre 1930 y 1976.
Juan Domingo Perón fue el primer presidente en ser elegido por el sufragio universal y secreto de hombres y mujeres al ser reelecto en 1951. Su esposa, Eva Perón, ejerció un papel clave en la imposición del voto femenino y fue precandidata a integrar la fórmula presidencial.
Arturo Frondizi (UCRI) fue elegido presidente en 1958 con el peronismo proscrito.
Víctimas del Bombardeo de la Plaza de Mayo de 1955.
Arturo Illia (UCRP) fue elegido presidente en 1963 con el peronismo proscripto y el expresidente Frondizi aún detenido por los militares que lo derrocaron.
En 1974 María Estela Martínez de Perón (PJ) se convirtió en la primera mujer americana en ocupar el cargo de jefe de Estado.

El 6 de septiembre de 1930 se produjo el primero de una serie de golpes de Estado en Argentina que llevó a un grupo cívico-militar a establecer una dictadura justificada por la Corte Suprema como «gobierno de facto», después de derrocar a Hipólito Yrigoyen. Este golpe de Estado inició una secuela de gobiernos fraudulentos conocidos como la Década Infame.[j]

El modelo agroexportador argentino entró en crisis por el cierre de los mercados internacionales causado por la Crisis de 1929. El país impulsó un proceso de sustitución de importaciones que desarrolló un amplio sector industrial.[76]​ La Década Infame fue derrocada por la Revolución del 43, un segundo golpe de estado que instaló un gobierno militar en cuyo seno se produciría una alianza entre sindicatos y algunos militares que dieron origen al peronismo. A pesar de la presión de Estados Unidos desde que este país entró a la guerra a fines de 1941 cuando fue atacado por Japón, la Argentina se mantuvo neutral durante la mayor parte del resto de la II Guerra Mundial, uniéndose a los Aliados el 27 de marzo de 1945, durante el gobierno del general Edelmiro Farrell, poco antes de la terminación de la Guerra.

En 1946 fue elegido presidente Juan Domingo Perón con apoyo de los sindicatos organizados en el Partido Laborista. Perón, acompañado por su esposa Evita, encabezó un nuevo movimiento que puso el acento en la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Bajo su gobierno se estableció el sufragio femenino en 1947, la igualdad de hombres y mujeres en el derecho familiar, la igualdad de los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio, la gratuidad de la enseñanza universitaria, se erradicó el paludismo, etc.[77]

A través de la Fundación Eva Perón, se desarrolló una ayuda social sin precedentes en el país, brindando apoyo económico a los sectores más vulnerables. También se nacionalizaron los ferrocarriles y el comercio exterior, y se generó un fuerte proceso de industrialización, promoviendo la industria pesada.

En 1951 Perón fue reelegido para un nuevo período presidencial con el 63,40% de los votos en lo que constituyó la primera elección con sufragio universal de hombres y mujeres en la Argentina. En 1952 murió Evita. Casi 60 años después, sería declarada la Mujer del Bicentenario, como el símbolo del protagonismo de la mujer en la historia argentina.[77]​ El peronismo contó con una amplia adhesión de la población, pero también con un fuerte rechazo de los sectores opositores, polarizándose la sociedad argentina en peronistas y antiperonistas. Su política perjudicó a los intereses británicos, dominantes hasta entonces en la economía, que apoyaron a los opositores.[78]​ El inicio de un conflicto con la Iglesia católica debilitó la lealtad al gobierno de vastos sectores y unificó a la oposición.[79]

El 16 de junio de 1955 una conjura cívico-militar, utilizando unos treinta aviones de la Armada y de la Fuerza Aérea, bombardearon y ametrallaron a la población de Buenos Aires en la Plaza de Mayo y otros lugares.[80]​ Este ataque produjo 308 víctimas oficialmente identificadas —entre ellas 111 activistas sindicales que incluyen a 23 mujeres—, un número de muertos que no pudieron ser individualizados debido a las mutilaciones y más de 700 heridos.[81]

En septiembre Perón fue derrocado por un nuevo golpe autodenominado Revolución Libertadora, que proscribió al peronismo, muchos de cuyos partidarios fueron encarcelados o fusilados, lo que le valió al golpismo el mote de «Revolución Fusiladora». Perón se vio obligado a exiliarse hasta el final de la proscripción en 1973.[78]

Durante la proscripción, el peronismo continuará teniendo influencia en la política y el sindicalismo —ámbito en el que ganó la mayoría de las elecciones—, negando legitimidad a las autoridades instaladas por medios no democráticos y desarrollando una actividad opositora conocida por la Resistencia peronista.

En 1958 fue elegido presidente Arturo Frondizi (UCRI) en elecciones con el peronismo proscripto pero luego de realizar un pacto electoral con Perón, siendo derrocado por un nuevo golpe militar en 1962. El golpe esta vez tuvo la particularidad de que el poder fue asumido por el civil José María Guido, nombrado presidente por la Corte Suprema de Justicia ese mismo día tras el derrocamiento y arresto de Frondizi, alegando para su nombramiento un vacío de poder. A pesar de que formalmente Guido ejercía la presidencia, el verdadero poder material residía en la esfera militar. Durante su mandato se agudizaron los enfrentamientos entre dos facciones del Ejército Argentino, conocidas como Azules y Colorados, llegándose a enfrentamientos armados. La victoria del sector «azul» permitió al general Juan Carlos Onganía reunificar al Ejército.

Con el peronismo todavía proscripto y el expresidente Frondizi detenido,[82]​ en 1963 fue elegido como mandatario Arturo Umberto Illia (UCRP), quien también sería depuesto por un golpe militar en 1966, que llevaría al gobierno a Onganía.

Su dictadura, la primera de las tres que conformaron la autodenominada Revolución Argentina (1966-1973), fue también la primera dictadura permanente instalada en el marco de los regímenes militares que se multiplicaron en América Latina con apoyo activo de Estados Unidos a través de la Escuela de las Américas y la doctrina de la seguridad nacional en el marco global de la Guerra Fría. La abolición de la actividad política y el terrorismo de estado, provocó un estado insurreccional de la población que se manifestó en la aparición de varias organizaciones guerrilleras —como Montoneros, las FAR y el ERP— y gran cantidad de puebladas insurreccionales, como el Cordobazo, el Rosariazo y el Tucumanazo, entre otras.[83]​ Acorralada por la insurrección popular, la dictadura organizó una salida electoral con participación del peronismo —aunque impidiendo la candidatura de Perón—.

En 1973 el peronismo fue legalizado y triunfó en las elecciones presidenciales, dando inicio a lo que ha dado en llamarse el tercer peronismo. Tras la renuncia del presidente Héctor José Cámpora, ese mismo año, Juan Domingo Perón fue elegido presidente por tercera vez, precipitando así su muerte nueve meses después. Lo sucedió su vicepresidenta y esposa, María Estela Martínez de Perón. Este período se caracterizó por un acelerado deterioro de la situación interna, producto de la crisis del petróleo de 1973 y la generalizada violencia política, incluyendo la organización desde el gobierno de una fuerza parapolicial llamada la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que junto a las fuerzas policiales y militares, asesinaron a cientos de opositores desde 1973 —varios de ellos «detenidos desaparecidos»—, así como la instalación de centros clandestinos de detención en el marco de la represión ordenada por los llamados decretos de aniquilamiento.[84]

El 24 de marzo de 1976 se produjo un nuevo golpe militar que instaló una nueva dictadura permanente autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, que duraría casi ocho años y que estaría internacionalmente coordinada con las demás dictaduras sudamericanas mediante el Plan Cóndor, bajo el amparo de Estados Unidos. Durante la misma se implantó un régimen de terrorismo de Estado que llevó a cabo un plan sistemático de secuestro, tortura y eliminación de opositores, calificado por la justicia de genocidio, causando miles desaparecidos y cientos de niños que sufrieron la supresión de su identidad.

La primera junta militar, de izquierda a derecha: Emilio Massera, Jorge Videla y Orlando Agosti. Condenados a prisión perpetua en 1985 por crímenes de lesa humanidad.

Como respuesta se formaron organizaciones de derechos humanos, como las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo, que desempeñarán un rol crucial en el «juicio y castigo a los culpables» y en la recuperación de los bebés secuestrados cuya identidad había sido suprimida. También el movimiento sindical opuso una fuerte resistencia, llegando a declarar varias huelgas generales, a pesar de las desapariciones que lo afectaron masivamente, la disolución de la CGT y la intervención de los sindicatos.

La dictadura contó con apoyo activo de los principales grupos empresariales, ocupando funciones claves del gobierno, así como del Fondo Monetario Internacional, las empresas multinacionales, los principales medios de prensa, junto a periodistas y comunicadores destacados. El plan económico siguió los lineamientos de la Escuela de Chicago —frecuentemente identificada con el neoliberalismo—. Un sector importante de la población apoyó la dictadura, en tanto que otro sector la resistió mediante la acción guerrillera, la creación de organizaciones de derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo, o la acción sindical y las huelgas.

La deuda externa, que condicionará a los gobiernos democráticos a partir de 1983, pasó de 7700 millones en 1976 a 45 000 millones de dólares en 1983, en muchos casos fruto de operaciones delictivas en beneficio de los grupos económicos y las empresas multinacionales. En 1978, se produjo una grave crisis con Chile por los límites en la zona del canal Beagle, que llevó a ambos países al borde de la guerra. En el año 1982 se desarrolló la guerra de las Malvinas con el Reino Unido; la derrota argentina fue uno de los factores que llevaron al colapso del régimen militar y al llamado a elecciones generales para el año siguiente.

Recuperación de la democracia

Raúl Alfonsín, presidente entre 1983 y 1989, con la vuelta de la democracia nacional
Menem y su mujer Zulema Yoma, saludan en el balcón de la Casa Rosada; a partir de este momento comienza la era menemista que durará hasta 1999.
Fernando de la Rúa asume en 1999 acabando con diez años de gobierno menemista.

La historia de la Argentina entre 1983 y 2003[85]​ estuvo marcada por la recuperación de la democracia el año en que se inicia el período, el enjuiciamiento a los culpables de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura anterior —rasgo que distingue la democracia argentina de las demás democracias recuperadas en Sudamérica—, la crisis de la deuda externa, el inicio de la globalización, las reformas neoliberales y la severa recesión económica iniciada en 1998 que terminó con la crisis generalizada de 2001/2002, durante la cual fueron asesinados decenas de opositores, incluyendo las masacres de Plaza de Mayo del 20 de diciembre de 2001 y de Avellaneda. El período abarca la primera vez en la historia argentina de dos décadas continuadas bajo régimen democrático y la primera vez en que presidentes democráticos entregan el poder a sucesores de otro partido político elegidos democráticamente.[86]

El gobierno democrático fue restablecido el 10 de diciembre de 1983. El nuevo presidente fue Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, quien dispuso investigar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura creando la CONADEP, ente que produjo un decisivo informe titulado Nunca más. Las tres primeras juntas militares fueron enjuiciadas y algunos de sus miembros condenados, aunque también bajo su mandato y por presión militar comenzaron a sancionarse las leyes de impunidad. En 1984 se puso fin a la disputa limítrofe con Chile sobre el canal de Beagle. En 1985 acordó con el nuevo presidente democrático de Brasil José Sarney, iniciar el proceso de integración regional que se concretaría en 1991 con el nombre de Mercosur.

Después de las elecciones presidenciales de 1989 y afectada la gobernabilidad del país por un proceso hiperinflacionario, Alfonsín se vio obligado a dejar la Presidencia y entregar el mando con seis meses de anticipación.[87]​ Asumió Carlos Menem del Partido Justicialista. Con un fuerte protagonismo del ministro Domingo Cavallo detuvo la inflación mediante un régimen de convertibilidad y llevó adelante un amplio proceso de privatizaciones, desregulación, apertura de la economía y endeudamiento externo, en consonancia con el Consenso de Washington de 1989 y apoyo del FMI. Socialmente apareció la desocupación masiva y la criminalidad se elevó bruscamente, convirtiéndose ambos en problemas centrales de la agenda política.[88]​ En 1991 la Argentina entró en guerra contra Irak sin autorización del Congreso Nacional, dentro de la coalición liderada por Estados Unidos.[89]​ En 1992 y 1994 sufrió dos grandes atentados terroristas, contra la embajada de Israel y contra la AMIA, con 23 y 85 muertos respectivamente, sin que se descubrieran los culpables, en investigaciones con muchas irregularidades.[90]​ Se resolvió la disputa limítrofe con Chile por 481 km² ubicados en la zona del Lago del Desierto. En 1994 un pacto entre Alfonsín y Menem permitió la reforma de la Constitución y al año siguiente Ménem fue reelecto. Una operación de tráfico de armas a Ecuador y Croacia causó la voladura de la fábrica de armamentos de Río Tercero, dañando la ciudad, causando siete muertos y afectando seriamente las relaciones con el Perú.[91]​ Los conflictos sociales y las huelgas aumentaron, estallando puebladas y cortes de ruta que dieron origen al movimiento piquetero.[92]​ En 1998 comenzó un período de recesión que duró cuatro años y desembocó en la peor crisis de la historia argentina.[93]

En diciembre de 1999 asumió la presidencia Fernando de la Rúa de la Unión Cívica Radical, que por entonces formaba parte de La Alianza. Tomó medidas para reducir el déficit público -entre ellas la reducción de las jubilaciones- y flexibilizar los derechos laborales, siguiendo las indicaciones del FMI.[94]​ La crisis económica y social se agravó y el gobierno designó al exministro del presidente Menem, Domingo Cavallo, quien dispuso la congelación de los depósitos bancarios (medida conocida como «el Corralito»), que culminó en una insurrección social generalizada, con decenas de asesinatos causados por las fuerzas de represión, que llevó a la renuncia del Presidente el 20 de diciembre de 2001.[95][96]​ Durante dos semanas de incertidumbre se sucedieron varios presidentes, entre ellos el breve gobierno de Adolfo Rodríguez Saá, durante el cual el país entró en default al declarar la moratoria de la deuda externa.[96][97]

El 2 de enero de 2002 la Asamblea Legislativa eligió a Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, como presidente provisional. Duhalde puso fin a la convertibilidad, estableciendo un régimen de pesificación asimétrica, conocido como «el corralón».[98]​ El peso se devaluó un 300% y los bancos no devolvieron los depósitos en dólares de sus clientes, provocando acciones en su contra de amplios sectores de clase media. En este período la pobreza trepó al 56% de la población y la desocupación al 26%, estableciéndose los subsidios llamados Plan de Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, que alcanzó un pico de dos millones de planes en mayo de 2003. La deuda externa llegó al 135% del PBI.[99]​ Ese año la inflación fue del 41% y el aumento de los precios de los alimentos llegó al 74,9%.[100]

Kirchnerismo y macrismo

Evolución de la pobreza (1,90 u$s por día) entre 1991 y 2018 según el Banco Mundial.
Evolución de la deuda externa de 2004 a 2019, en millones de dólares y en relación al PBI.
El peronista Néstor Kirchner fue elegido en 2003, inaugurando el ciclo conocido como kirchnerismo que sería continuado por Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la Nación entre 2007 y 2015.[101]
Mauricio Macri, presidente del 2015 al 2019, entrega el bastón de mando a Alberto Fernández, actual presidente.

La historia de la Argentina entre 2003 y 2020[102]​ ha estado caracterizada por la elección en cuatro oportunidades del peronismo/kirchnerismo (2003, 2007, 2011 y 2019) y una vez del macrismo (2015), que no fue reelegido por la población. Sobre el final del período se produjo la pandemia por COVID-19.

El período se inició con la recuperación de la gran crisis de diciembre de 2001, causada por el estallido de la convertibilidad del peso y el dólar, dando paso al default de la deuda externa, con un enorme costo social, que puso a más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza, con casi un tercio de desempleo.

En las elecciones presidenciales de 2003, Néstor Kirchner venció al menemismo representado por el propio Carlos Menem, cuando este último renunció a presentarse al balotaje.[103][104]​ Durante este período el Congreso inició el procedimiento de juicio político contra cinco miembros de la Corte Suprema, motivando la renuncia de tres y la remoción de otros dos.[105]​ Se anularon las leyes de impunidad y se reabrieron los juicios por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, en los que se condenaron a varios cientos de represores.[106]​ Se impulsó la desarticulación del ALCA. Se canceló la deuda con el FMI y se realizó una reestructuración de la deuda externa con una fuerte quita. El PBI creció de 97 mil millones de dólares en 2002 a 329 mil millones de dólares en 2007.[107]​ El desempleo se redujo del 17,9% en 2002 al 8,5% en 2007.[108]​ La política laboral restableció las paritarias anuales (negociaciones colectivas entre patronos y sindicatos), dispuso la fijación anual del salario mínimo por acuerdo tripartito, reduciéndose el trabajo no registrado de 50% en 2003 al 39% en 2007.[109]​ La inflación fue moderada, aunque con tendencia al ascenso: pasó del 5,3% de 2004[110]​ a un estimado en torno al 15 o 20% para 2007,[111]​ aunque las estadísticas oficiales informaban una tasa considerablemente menor.[112]

En las elecciones presidenciales de 2007, el kirchnerismo (Frente para la Victoria) volvió a triunfar llevando como candidata a Cristina Fernández de Kirchner, la primera mujer argentina que encabezó una fórmula presidencial ganadora. Durante este mandato (2007-2011) se reestatizaron los fondos jubilatorios y de pensión, se creó la Asignación Universal por Hijo y se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario. En el ámbito internacional impulsó la creación de la UNASUR y la CELAC. Se reestatizó el sistema de seguridad social, creó la Asignación Universal por Hijo, renacionalizó Aerolíneas Argentinas, aprobó la ley de matrimonio igualitario, derogó la Ley de Radiodifusión de la dictadura y sancionó una nueva ley de medios. A poco de iniciar su período enfrentó un extenso paro patronal agropecuario apoyado por manifestaciones masivas, debido a la política oficial de impuestos a las exportaciones.

En las elecciones presidenciales de 2011, el kirchnerismo (Frente para la Victoria) triunfó por tercera vez, llevando nuevamente como candidata a Cristina Fernández de Kirchner, superando los votos de las dos elecciones anteriores, con 54%. Durante su segundo mandato se reestatizó el 51% de las acciones de la petrolera YPF, se extendió la jubilación para amas de casa y trabajadores precarizados, se aprobaron las leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual, se sancionó la ley de identidad de género, se entregaron millones de netbooks a chicos de escuelas públicas (Conectar Igualdad), se aprobó un nuevo Código Civil y Comercial y se impulsó el desarrollo del sector industrial, destacándose la puesta en órbita el 16 de octubre de 2014, del satélite ARSAT-1, un satélite de comunicación geoestacionario por parte de la empresa estatal ARSAT, habiendo sido construido por la empresa argentina INVAP. Posteriormente, el 30 de setiembre de 2015, se lanzó el ARSAT-2, el cual al igual que el anterior fueron puestos en órbita desde la Guyana Francesa. Con el desarrollo y puesta en órbita de estos satélites, Argentina pasó a formar parte del selecto grupo de países de la industria espacial global.[113]​ Asimismo, estaba previsto dentro del Plan Nacional Espacial, el lanzamiento del ARSAT-3, pero dicho desarrollo quedó en suspenso, luego del cambio de administración política producida después de las elecciones del año 2015. Hubo una fuerte confrontación judicial y mediática con el Grupo Clarín.[114]​ Durante los dos períodos de Cristina Kirchner, se redujo la pobreza, la desocupación y el trabajo no registrado y se duplicó la clase media.[108][115]​ En 2012 comenzó un largo período dificultades económicas y deterioro de los indicadores sociales, en el marco de la Gran Recesión mundial y especialmente de la crisis económica de Brasil, con una inflación cercana al 30%, aunque los datos oficiales continuaron indicando tasas menores.[116]​ El gobierno tomó medidas como el establecimiento de regulaciones para la compra de dólares, el aumento de gasto público y diversos tipos de subsidios a la industria y los servicios públicos. Durante sus dos períodos el PBI creció de 329 mil millones a 548 mil millones de dólares en 2014.[107]

En las elecciones presidenciales de 2015, el macrismo venció al kirchnerismo y al peronismo no kirchnerista. Fue elegido presidente Mauricio Macri (quien fue Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de 2007 a 2015), de la Propuesta Republicana (PRO), con la alianza electoral Cambiemos. Se inició una etapa de cambio completo de la orientación que habían tenido hasta ese momento las políticas de los gobiernos kirchneristas. El nuevo gobierno aplicó una serie de medidas como la libre adquisición de moneda extranjera,[117]​ rebajas a las retenciones a las exportaciones de soja y otros cereales,[118]​ así como a las exportaciones mineras, y devaluación del peso, lo que condujo a un descenso del PBI por enfriamiento de la economía. A comienzos de 2016, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue modificada por decreto de Mauricio Macri,[119]​ flexibilizando sus normas antimonopólicas.[120]​ Aumentaron las tarifas de la energía y el precio de los combustibles, que fueron dolarizados. Simultáneamente el gobierno aumentó fuertemente la deuda externa. En 2018 Argentina sufrió una fuerte salida de capitales, que produjo una devaluación del peso en un 135% y llevó al gobierno a volver al FMI, con un aumento considerable de la deuda externa. Contrayendo deuda por emisión de bonos (la más grande de un país emergente de la historia),[121]​ el gobierno argentino acordó pagos a los Fondos buitre en litigio con el país por cifras mayores a las demandadas por los mismos; Un primer pago de 9300 millones de dólares, cuestionado en la justicia,[122]​ dio lugar a una «tercera generación», una nueva tanda de demandantes con bonos que no ingresaron a los canjes de deuda previos.[123]​ En menos de dos años (entre diciembre de 2015 y junio de 2017) la deuda emitida por el gobierno argentino fue casi 100 mil millones de dólares,[124]​ alcanzando la cifra de 216.351 millones de dólares en diciembre de 2017.[125]​ En 2019 hubo otra devaluación del 50%, fuga de capitales, una inflación superior al 50%, cayó el salario real y la pobreza aumentó hasta superar el 35%.

En las elecciones presidenciales de 2019, el presidente Macri buscó la reelección pero fue vencido por el candidato peronista Alberto Fernández, acompañado por Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta. El inicio del gobierno coincidió con la declaración de la pandemia de COVID-19.

Gobierno

Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo

El Gobierno de la República Argentina es una democracia representativa, republicana y federal, regulado por la Constitución vigente. La Argentina se formó por la unión federativa de las provincias que surgieron después de la disolución del Virreinato del Río de la Plata, y por la incorporación de las que se fueron constituyendo a partir de los territorios nacionales establecidos a raíz de la conquista de amplios territorios indígenas.

Debido al carácter federal de su organización política, la Argentina posee dos estructuras paralelas de gobierno: por un lado la estructura nacional, con sus tres poderes; y por otro lado las 23 estructuras provinciales -que preexisten a la Nación- más la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tienen autonomía y son gobernadas por tres poderes en cada caso.[126]

Las autoridades del gobierno federal tienen su sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es actualmente la «Capital de la República» o «Capital de Nación», denominaciones utilizadas en la Constitución nacional y en la ley de federalización, pero llamada de manera habitual Capital Federal. La Capital Federal está regida por un sistema de autonomía y está subdividida en comunas, mientras que las provincias poseen subdivisiones («departamentos» o «partidos») y municipios (que pueden coincidir con la el partido/departamento o no, dependiendo la provincia).

Poder Ejecutivo

El Presidente Alberto Fernández y la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la Asunción Presidencial del 10 de diciembre de 2019
Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo.

El Poder Ejecutivo Nacional (PEN) es el órgano ejecutivo del Estado Argentino. Se trata de un órgano unipersonal y piramidal que se encuentra en cabeza del presidente de la Nación Argentina, funcionario que debe ser elegido cada cuatro años por sufragio directo, secreto, universal y obligatorio, en doble vuelta junto con el candidato a vicepresidente. La reforma constitucional de 1994 introdujo el mecanismo de segunda vuelta electoral, que se realiza entre las dos opciones más votadas si en la primera ninguna hubiera obtenido más del 45 % de los votos válidos o, si habiendo obtenido la opción más votada entre el 40 % y el 45 %, existiera una diferencia con la segunda opción menor al 10 %.[127]

El presidente y el vicepresidente duran cuatro años en sus mandatos y pueden ser reelegidos inmediatamente por un mandato más.[128]​ El gabinete de ministros del presidente de la Nación es dirigido por el jefe de Gabinete de Ministros, quien se encuentra a cargo de la administración del país y es responsable ante el Congreso.[129]​ A partir del 10 de diciembre de 2019 el titular del PEN es Alberto Fernández, del partido Partido Justicialista integrante del Frente de Todos, con mandato hasta el 10 de diciembre de 2023. Es el noveno presidente desde la recuperación del orden constitucional en 1983.[130]

Al PEN le corresponde la jefatura del Estado y la representación internacional del país, el comando en jefe de las Fuerzas Armadas argentinas y la conducción de la Administración Pública Nacional, entre sus principales funciones. De él dependen la Jefatura de Gabinete de Ministros, así como los ministros y secretarios asimilados. Es el ámbito estatal en Argentina que tiene el mayor presupuesto y la mayor cantidad de funcionarios y empleados.

El PEN también tiene funciones colegislativas y tareas comunitarias como la promulgación de las leyes y la facultad de vetarlas, y de común acuerdo con la Cámara de Senadores de la Nación, nombra a los jueces.

Se organiza en dos áreas principales: el área Presidencia de la Nación y las secretarías presidenciales, y el área Jefatura de Gabinete de Ministros.

Poder Legislativo

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El Congreso de la Nación Argentina es el órgano que ejerce el poder legislativo federal de la República Argentina. Se encarga de la formación y sanción de las leyes federales. Además, tiene a su cargo la sanción de los códigos legales civil, penal, comercial, laboral y de minería, entre otros destinados a organizar la legislación común de fondo.[131]

El Congreso de la Nación Argentina se conforma por una asamblea bicameral con 329 miembros, dividido en el Senado (72 escaños), presidido por la Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y la Cámara de Diputados (257 escaños), actualmente presidida por Sergio Massa, de la coalición política oficialista Frente de Todos.

El Congreso de la Nación Argentina sesiona entre el 1 de marzo y el 30 de noviembre de cada año, aunque el Presidente de la Nación Argentina puede convocar sesiones extraordinarias o prorrogar su extensión.[132]​ En el primer caso es el presidente quien determina los temas a tratar, mientras que en el segundo el Congreso de la Nación Argentina tiene libre iniciativa. Según la interpretación de las Cámaras, esta prórroga de sesiones también puede ser ordenada por el Congreso.

Su sede se encuentra en el Palacio del Congreso de la Nación Argentina en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la Plaza del Congreso que se encuentra en un extremo occidental de la Avenida de Mayo, la cual lo conecta directamente con la Plaza de Mayo, donde se encuentra la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo nacional.

La Cámara de Diputados de la Nación Argentina se compone por una cantidad variable de representantes en función de la población que posee el distrito (cada una de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), pero dicha cantidad nunca puede ser menor a tres, se eligen mediante el sistema de representación proporcional (sistema D'Hondt), duran cuatro años en su mandato y se renuevan por mitades cada dos años (cada distrito elige cada dos años aproximadamente la mitad de los diputados que le corresponden) pudiendo ser reelegidos indefinidamente. Son electos tomando como distrito único cada provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se vota, por una lista de todos los candidatos de cada partido político o alianza electoral, a los puestos que cada distrito ponga en disputa en esa elección.[133]​ Por la Ley de paridad de género, establece que las listas de candidatos al Congreso de la Nación Argentina deben estar compuestas en un 50% por mujeres y el otro 50% por hombres.[134]​ Desde entonces, la participación de las mujeres en la política se ha incrementado notablemente, siendo la República Argentina el país sudamericano con mayor cantidad de mujeres en el Poder Legislativo y estando, a su vez, entre los primeros diez a nivel mundial.[135]

La Cámara de Senadores de la Nación Argentina reúne a los representantes de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Le corresponde a cada una dos senadores por la mayoría y uno por la minoría, para un total de 72 Senadores. Estos son elegidos por voto directo de los habitantes de cada distrito, mediante el sistema de lista incompleta, correspondiendo dos a la lista que mayor cantidad de votos obtenga y uno a la que le sigue. Su mandato dura seis años y se renueva por tercios cada dos años, correspondiendo realizar las elecciones de renovación por distrito alternados, pudiendo ser reelegidos indefinidamente.[136]

El Congreso de la Nación Argentina cuenta con un organismo constitucional autónomo de asistencia técnica: la Auditoría General de la Nación Argentina, a cargo del control de legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la administración pública.[137]​ Además, en el ámbito del Congreso de la Nación Argentina funciona el Defensor del Pueblo de la Nación Argentina como órgano independiente, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su propósito es defender los derechos humanos y los derechos constitucionales y legales que puedan ser afectados por la Administración.[138]

Poder Judicial

Poder Judicial de la Nación (PJN) es uno de los tres poderes que conforman la República Argentina y es ejercido por la Corte Suprema de Justicia (CSJN) y por los demás tribunales inferiores que establece el Congreso en el territorio de la Nación.

Está regulado en la sección tercera de la segunda parte de la Constitución de la Nación Argentina. La corte suprema la integran cinco jueces abogados nombrados por el Presidente de la Nación con acuerdo del Senado, que requiere para ello una mayoría de dos tercios.[139][140]

Los tribunales inferiores están encargados de resolver los conflictos regulados por la legislación federal en todo el país (tribunales federales) y, también, por la legislación común en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (tribunales nacionales). La designación de los jueces la realiza el presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la base de una terna integrada por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la Magistratura, órgano de composición multisectorial, a quien corresponde el control directo de los jueces y la administración del Poder judicial.[141]​ Los jueces permanecen en sus cargos «mientras dure su buena conducta» y solo pueden ser removidos en caso de infracciones graves, por un Jurado de Enjuiciamiento, integrado por legisladores, magistrados y abogados y senadores.

Ministerio Público

El Ministerio Público de Argentina es un organismo constitucional independiente y con autonomía funcional y financiera, con la función de promover la actuación de la justicia. El Ministerio Público es considerado por parte de la doctrina como un cuarto poder, en tanto que otra parte sostiene que se trata de un órgano extra poder.[142]

Se trata de un organismo bicéfalo, integrado por el Ministerio Público Fiscal, dirigido por el Procurador General de la Nación y encargado de la acción de los fiscales, y el Ministerio Público de Defensa dirigido por el Defensor General de la Nación y encargado de la acción de los defensores oficiales o públicos.[143]​ El Defensor del Pueblo no forma parte de este organismo, sino que constituye un órgano independiente en el ámbito del Congreso de la Nación, con autonomía funcional.

Los fiscales son los encargados de defender los intereses públicos en los procesos judiciales, instando la acción pública, en tanto que los defensores públicos son los encargados de defender los derechos de las personas perseguidas por los tribunales del país o que, por alguna circunstancia no pueden ejercer su defensa, como en el caso de los menores, incapaces o afectados por discriminaciones.

Gobiernos provinciales

Tipos de legislaturas provinciales de Argentina.

Debido al sistema federal adoptado por la Constitución, las provincias son autónomas y mantienen todo el poder no delegado explícitamente al gobierno federal.

Todas las provincias cuentan con una constitución republicana y representativa que organiza sus propios poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, y regula el régimen de autonomía municipal. Las provincias pueden sancionar leyes sobre cuestiones no federales, pero las principales leyes comunes (civiles, comerciales, penales, laborales, de seguridad social y de minería) están reservadas al Congreso Nacional (Constitución Nacional, artículo 75, inciso 12).

En todas las provincias, el poder ejecutivo está a cargo de un gobernador que dura en sus funciones cuatro años y que, en general, puede ser reelegido. El poder legislativo en algunas provincias está ejercido por una legislatura unicameral y en otras por una legislatura bicameral.[144]​ Todas las provincias cuentan con un poder judicial con su correspondiente Corte Superior provincial y tribunales encargados de resolver los conflictos regidos por la ley común (civil, penal, comercial, laboral, administrativo local).[145]

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un régimen especial de autonomía sin llegar a ser una provincia. Una ley sancionada en 1880 la confirmó como capital de la República y la federalizó, separándola de la provincia de Buenos Aires. Su organización política cuenta también con una Constitución republicana que establece un gobierno dividido en tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y un régimen de descentralización en comunas. Las restricciones en materia de autonomía han influido para que hasta 2006 careciera de policía propia y un sistema judicial para resolver conflictos motivados en la aplicación de las leyes comunes. El titular del poder ejecutivo lleva el título de jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A 2020, 16 de las 24 jurisdicciones de primer orden tienen Legislaturas unicamerales, en tanto todos los concejos deliberantes a lo largo de todo el país también son de cámara única.[146]

La Constitución Nacional pide a cada provincia la organización de un régimen municipal[147]​ y reconoce a los municipios su autonomía.[148]

Los municipios dirigen los destinos de cada ciudad o pueblo; por lo general, su jurisdicción se extiende a la zona rural aledaña y, en ocasiones, abarca localidades menores.

Relaciones exteriores

Países con embajadas argentinas.
Celebración de los 20 años del Mercosur: los iniciadores José Sarney y Alfonsín, con Lula y Kirchner.
Mauricio Macri junto a Barack Obama en su visita oficial a la República Argentina.

Las relaciones exteriores de Argentina son las relaciones que tiene dicho país con los demás países del exterior, tanto en el campo político, como en los campos económico, comercial, militar, jurídico, geopolítico y geoestratégico. Desde sus inicios, la Argentina ha sido un actor primordial en Sudamérica y ha jugado un rol importante en el escenario político global, aunque su orientación y alianzas han variado mucho a lo largo del tiempo y de los diferentes gobiernos. Aun así, la Argentina se ha caracterizado, en general, y con algunas excepciones, por un mayor nivel de autonomía respecto de las grandes potencias, y una política exterior más soberana, en comparación con otros países latinoamericanos, debido a su mayor nivel de desarrollo, a la percepción de tener un rol importante que jugar en el mundo, y al mayor peso que han tenido a lo largo de su historia ideologías, intelectuales y corrientes antiimperialistas. En ese sentido, su política exterior es comparable a la de otras potencias intermedias.

Las relaciones exteriores de Argentina son gestionadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina. Actualmente, el Canciller es Felipe Solá.

Participó en cada fase de la operación de Haití y también ha contribuido en operaciones pacificadoras en diversas zonas del mundo. En reconocimiento a sus contribuciones a la seguridad internacional y a la pacificación, el presidente estadounidense Bill Clinton designó a la Argentina como aliado importante extra-OTAN en enero de 1998.[149]

La Argentina mantiene una disputa de soberanía sobre las islas Malvinas, Sandwich del Sur, Aurora y Georgias del Sur, administradas por el Reino Unido, junto con sus espacios marítimos circundantes.[150]​ Asimismo, reclama casi 1 millón de kilómetros cuadrados en la Antártida que no son reconocidos por otro país, excepto parcialmente por Chile.

Durante 2006 comenzó un litigio con Uruguay debido al inicio de las obras de una planta celulósica de la empresa finlandesa Metsä-Botnia en la localidad uruguaya de Fray Bentos. La Argentina ha demandado a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia argumentando que la instalación de las plantas de celulosa es contaminante y se ha realizado en violación del Estatuto del Río Uruguay.[151]

Defensa y seguridad

Fuerzas Armadas

Destructor ARA Almirante Brown de la Flota de Mar de la Armada Argentina lidera una formación de barcos en el UNITAS.

Fuerzas Armadas argentinas es un término que representa en forma colectiva al Ejército Argentino (EA), la Armada de la República Argentina (ARA) y la Fuerza Aérea Argentina (FAA),[k]​ además del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCFFAA). Todas estas instituciones forman parte del Sistema de Defensa Nacional y su misión principal es contribuir a la defensa nacional para proteger los intereses vitales de la Nación.

El presidente de la Nación Argentina es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que atiende sus cuestiones a través del Ministerio de Defensa.[153]

Las fuerzas más antiguas son el Ejército y la Armada, nacidas en 1810, mientras que la Fuerza Aérea se creó en 1945. En conjunto, formaron uno de los mayores poderíos en toda América Latina debido a los conflictos bélicos que tuvo Argentina, pero este poder se redujo considerablemente a partir de 1983. La última dictadura destinó para gastos de defensa un promedio del 3,64% del PBI.[154]​ Los gobiernos democráticos que siguieron a la dictadura, redujeron las partidas correspondientes a las Fuerzas Armadas, a un promedio de 1,22% del PBI para el período 1984-2019.[154]​ El ministro de Defensa Oscar Aguad, durante la gestión de Mauricio Macri, consideró durante su gestión que las Fuerzas Armadas argentinas tenían «muy pobre equipamiento y muy bajos salarios».[155][156]​ La administración Macri destinó a las Fuerzas Armadas, un promedio anual del 0,78% del PBI, mientras que Cristina Fernández de Kirchner destinó un 0,80% en su primer mandato y un 0,83% en el segundo.[154]

En tiempos de paz, las fuerzas desarrollan actividades de adiestramiento, investigaciones aplicadas, desarrollo de sus propios equipos y realizan misiones de paz en todo el planeta. La edad mínima para ingresar es de 18 años, sin que exista un servicio militar obligatorio.

Desde 2016 se encuentran meramente autorizadas para derribar aviones hostiles que ingresen al espacio vital aéreo argentino sin permiso previo, siguiendo una serie de pasos protocolares como alertar a todas las fuerzas nacionales y al presidente, proceder a identificar la aeronave, advertirle, intimidarla y en caso de no ceder, tomar la medida de fuerza extrema. Estas medidas drásticas son con el fin de combatir el delito complejo, el crimen organizado y el narcotráfico que inquieta cada vez más al país.[157]

Desde 1980 se autorizó progresivamente la incorporación de mujeres a las Fuerzas Armadas y desde 2005 se implementó una política de género. El porcentaje de mujeres en las fuerzas armadas pasó del 7,6 %, en 2006, al 16,8 % en 2017.[158][159]​ En 2015 las tres fuerzas sumaban 77 000 efectivos aproximadamente.[160]​ En 2018, el número de efectivos informados alcanzó a algo más de 83 000.[161]

Fuerzas de Seguridad

La seguridad de las aguas territoriales corresponde a la Prefectura Naval Argentina (PNA), la de regiones fronterizas y obras de infraestructura críticas a la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) y la de los aeropuertos a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA); estas fuerzas de seguridad dependen del Ministerio de Seguridad.

El Sistema de Inteligencia Nacional dirige las acciones de inteligencia, dentro de los que se destaca la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), aunque también existen diferentes organismos públicos como la Dirección de Observaciones Judiciales, el Departamento de Intercepción y Captación de las Comunicaciones, la Inteligencia de la Gendarmería Nacional, la Oficina Anticorrupción, entre otras.[162]

Cada provincia cuenta con su propia policía, que puede trabajar en conjunto con la Policía Federal Argentina (PFA), la fuerza de seguridad que se encarga de los delitos de ámbito exclusivamente federal o que involucran a más de una jurisdicción. La Policía Federal fue hasta 2009 la fuerza policial de la ciudad de Buenos Aires, cuando el entonces jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri creó la Policía Metropolitana de Buenos Aires, la misma fue creada en el marco de la ley n.º 2894, de Seguridad Pública, que fue sancionada el 28 de octubre de 2008 y promulgada por medio del decreto 1354 del 18 de noviembre de ese año. La reglamentación de la norma se registró el 20 de marzo de 2009 por medio del decreto 210.[163]

Derechos humanos

«Casa por la Identidad», antiguo predio de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ex-ESMA).

En su Constitución, Argentina establece la jerarquía constitucional de los tratados de derechos humanos.[164]

De acuerdo al Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de 2018, la Argentina tiene un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0.825. A nivel mundial, se sitúa en el puesto 47 dentro de los 189 estados que participan en la clasificación, encasillado como un país de IDH muy alto que junto con Chile y Uruguay son los únicos países de América Latina que se encuentran en este nivel de IDH.[165]

En materia de derechos humanos, respecto a la pertenencia a los siete organismos de la Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC), Argentina ha firmado o ratificado:

UN emblem blue.svg Estatus de los principales instrumentos internacionales de derechos humanos[166]
Bandera de Argentina
Argentina
Tratados internacionales
CESCR[167] CCPR[168] CERD[169] CED[170] CEDAW[171] CAT[172] CRC[173] MWC[174] CRPD[175]
CESCR CESCR-OP CCPR CCPR-OP1 CCPR-OP2-DP CEDAW CEDAW-OP CAT CAT-OP CRC CRC-OP-AC CRC-OP-SC CRPD CRPD-OP
Pertenencia Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Yes check.svgArgentina ha reconocido la competencia de recibir y procesar comunicaciones individuales por parte de los órganos competentes. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado.
Yes check.svg Firmado y ratificado, Check.svg firmado, pero no ratificado, X mark.svg ni firmado ni ratificado, Symbol comment vote.svg sin información, Zeichen 101 - Gefahrstelle, StVO 1970.svg ha accedido a firmar y ratificar el órgano en cuestión, pero también reconoce la competencia de recibir y procesar comunicaciones individuales por parte de los órganos competentes.

Organización territorial

La organización territorial de Argentina está conformada varios niveles. En el primer nivel se ubican las 23 provincias y la ciudad autónoma de Buenos Aires, que es la capital de la nación en donde se encuentra la sede del Gobierno federal. En un segundo nivel existen 379 departamentos, 135 partidos y 15 comunas.

Provincias

En Argentina se denomina provincia a cada uno de los 23 estados federados denominados así en la Constitución de la Nación Argentina, que junto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires constituyen las divisiones territoriales de primer orden del país. Las provincias tienen autonomía plena, forman parte de la Nación y son jurídicamente preexistentes a ella, según los principios del federalismo establecidos en la Constitución Nacional. Jurídicamente Argentina se constituyó como una federación de provincias y mantiene por mandato constitucional los nombres históricos de Provincias Unidas del Río de la Plata y Confederación Argentina, además de República Argentina (el único usual).

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

*Montaje de la Ciudad de Autónoma Buenos Aires, de izquierda a derecha: la Casa Rosada *el Microcentro *el Edificio Kavanagh en Retiro *el Palacio del Congreso y la plaza que enfrenta *el Obelisco en la intersección de las avenidas 9 de Julio y Corrientes *Caminito en La Boca *rascacielos en Puerto Madero

Buenos Aires, oficialmente Ciudad de Buenos Aires o Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)[176]​ o, coloquialmente, Capital Federal[177]​, es la capital y ciudad más poblada de la República Argentina. Esta metrópolis es una ciudad autónoma que constituye uno de los 24 distritos, o «jurisdicciones de primer orden»[178]​, que conforman el país. Tiene sus propios poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Está situada en la región centro-este del país, sobre la orilla sur del Río de la Plata, en la región pampeana. La Ciudad de Buenos Aires fue cedida en 1880 por la Provincia de Buenos Aires para que fuera la capital federal del país. En virtud de la reforma constitucional de 1994 goza de un régimen de autonomía.

Su tejido urbano se asemeja a un abanico que limita al sur, oeste y norte con la lindante Provincia de Buenos Aires y al este con el Río de la Plata. Oficialmente la ciudad se encuentra dividida en 15 comunas que agrupan a 48 barrios. Desde 1880 hasta el presente se la llama también Capital Federal,[179][180][181]​ aunque desde 1996 no figura oficialmente con ese nombre ni en su Constitución propia[182]​ ni en la Constitución Nacional.[183]

La población estimada de la ciudad es de 3 075 646 habitantes[184]​ y la del Aglomerado Gran Buenos Aires (conformado por la propia Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a ciertos partidos-municipios de la lindera Provincia de Buenos Aires) es de 17 541 141 habitantes,[185]​ siendo este último el segundo aglomerado de Hispanoamérica, el segundo de América del Sur y una de las 20 mayores ciudades del mundo.[186][187]

Buenos Aires es una ciudad cosmopolita y un importante destino turístico.[188][189]​ Su compleja infraestructura la convierte en una de las metrópolis de mayor importancia en América y es una ciudad global de categoría alfa,[190]​ dadas sus influencias en el comercio, finanzas, moda, arte, gastronomía, educación, entretenimiento y principalmente en su marcada cultura.[191][192]​ Según un estudio de calidad de vida (2016) de Mercer Human Resource Consulting la ciudad se encuentra en la posición 93 a nivel mundial y segunda de América Latina tras Montevideo.[193]​ Su renta per cápita es de las más altas de la región.[194][195]​ Es considerada una de las 25 ciudades más influyentes del mundo.[196]

Su perfil urbano es marcadamente ecléctico. Se mezclan los estilos colonial español, art decó, art nouveau, neogótico, italianizante, francés borbónico y academicismo francés. Por esto último sumado a su desarrollo edilicio y marcada influencia europea en su arquitectura en determinadas zonas, es que se la conoce en el mundo por el apodo de «La París de América».[197]

Regiones integradas

Las cuatro regiones en que se agrupaban las provincias argentinas antes de 2012. La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en amarillo, no integran ninguna región

En Argentina existen cuatro regiones integradas formalmente constituidas por tratados interprovinciales de integración para diversos fines,[198]​ definidas por poseer el tamaño y la escala adecuados para funcionar como una verdadera unidad operativa en la economía internacional.

Región Pob. (2010)[199] Sup. (km²) Dens.Pob. (hab/km²)
Cuyo 3 325 232 404 906 8,2
Norte Grande Argentino 8 272 476 759 883 10,9
Centro 7 225 649 377 109 19,2
Patagonia 2 348 793 930 638 2,5

La provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires formarían una quinta unidad económica, aunque esta aún no fue acordada formalmente.

Jurisdicción CPA Pob. (2010)[199] Sup. (km²) Capital Bandera
Ciudad de Buenos Aires C 2 891 082 202 - Bandera de la Ciudad de Buenos Aires.svg
Provincia de Buenos Aires B 15 594 428 307 571 La Plata Bandera de la Provincia de Buenos Aires.svg

Geografía

Mapa oficial de la Argentina elaborado en 2009. En verde se indica la superficie de la plataforma continental argentina, reconocida por las Naciones Unidas en 2016. El mapa incluye las reclamaciones territoriales sobre las Islas Malvinas, las Islas Aurora, las Islas Georgias, las Sandwich del Sur y la Antártida Argentina.

El territorio de la República Argentina es el segundo más grande de América del Sur luego del de Brasil, cuarto en toda América y el octavo en extensión de la Tierra. Si se cuentan los territorios reclamados en Antártida y Malvinas, lo convierte en el séptimo país más extenso del mundo.

Limita con Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Su geografía es muy variada, encontrándose mayormente llanuras en el este, serranías en el centro y montañas en el oeste. El país se encuentra atravesado, en su extremo occidental, de norte a sur por la cordillera de los Andes. El pico más alto de la Argentina (y del mundo, fuera del sistema de los Himalayas) es el Aconcagua, de 6960,8 m s. n. m..

El territorio argentino bajo soberanía efectiva tiene un gran desarrollo longitudinal: 4361 kilómetros entre el extremo norte y el extremo sur, de La Quiaca a Ushuaia,[200]​ lo que lo convierte en uno de los países más largos del mundo.

La superficie continental americana de Argentina es de 3 761 244 km².[201]​ De ellos, 2 780 400 km² corresponden al área nacional bajo soberanía efectiva,[202]​ correspondientes a la Capital Federal (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y 23 provincias argentinas. El resto está constituido por los 11 410 km² de las islas Malvinas, territorios en litigio con el Reino Unido, país que las controla.[203]

La superficie continental antártica ―área bajo los postulados del Tratado Antártico― comprende 969 464 km². De estos, unos 965 597 km² corresponden a la Antártida Argentina (territorio reclamado). Además esta superficie incluye a las islas Shetland del Sur y las islas Orcadas del Sur. Los 3867 km² restantes están formados por las islas Georgias del Sur (3560 km²) y las islas Sandwich del Sur (307 km²) que forman parte del departamento Islas del Atlántico Sur de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, al igual que el sector Antártico (incluido como departamento).

La superficie total, ascendería de este modo a los 3 761 274 km². Aun así, en esta cifra no están incluidas: la franja oceánica argentina de 200 millas náuticas correspondientes al mar Argentino, ni las aguas del río de la Plata. Por otra parte por causa de la pretensión del Reino Unido de extender su área marítima a 350 millas náuticas (unos 564 km) desde la línea costera de bajamar, partiendo de territorios reclamados por la Argentina, o que ocupa el Reino Unido pero que están en litigio con la Argentina, las reivindicaciones de extensión marítima de ambos países se sobreponen, tanto en las islas del Atlántico Sur como en la proyección desde el continente antártico y sus islas.

Ubicación

Mapa de la Argentina y sus reclamaciones territoriales.
Mapa (proyección Mercator) en el cual se transpolan la mayor parte del territorio argentino (en el centro del mapa y con tono gris) a latitudes equivalentes en el Hemisferio Norte (Europa, Norteamérica, Asia, etc.).

Argentina está ubicada en el sur del continente de América, forma parte del Cono Sur junto a Chile, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.[204]​ Está ubicada al este de Chile, al sur de Bolivia y Paraguay, y al oeste de Uruguay y Brasil

El territorio emergido sobre el cual la Argentina ejerce soberanía efectiva se extiende por más de 33° de latitud entre sus extremos norte y sur, y por casi 20° de longitud de este a oeste. Según la web del Instituto Geográfico Nacional,[208]​ tiene 1423 km de este a oeste y 3694 km de longitud de norte a sur, expresando que los puntos extremos son: al este, un punto situado en la ciudad de Bernardo de Irigoyen, en la provincia de Misiones, a ; al oeste un punto al oeste del cerro Bertrand o Agassiz Norte en el parque nacional Los Glaciares, provincia de Santa Cruz: ; al norte la confluencia de los ríos Grande de San Juan y Mojinete, en la provincia de Jujuy a ; y al sur el cabo San Pío, al sur de la isla Grande de Tierra del Fuego, a ; sin embargo, la web de la Subsecretaría de Catastro de Tierra del Fuego señala que la punta Falsa y el islote Blanco se hallan aún más al sur que el cabo San Pío.[209]

Según la publicación Limits of ocean and seas de 1953 de la Organización Hidrográfica Internacional, Argentina también posee dos breves sectores pertenecientes al océano Pacífico sur: la pequeña cuña al sur de Santa Cruz formada entre punta Dungeness, el cabo Vírgenes y el cabo del Espíritu Santo; y, más extensamente incluye tácitamente, en las aguas, costas, e islas de la porción argentina del canal de Beagle, al sudoeste de Tierra del Fuego.[210]

Regiones naturales

Cacho     NOA     Chaco     Mesopotamia     Cuyo     Sierras Pampeanas     Pampa húmeda     Pampa seca     Patagonia     Antártida Argentina e Islas del Atlántico Sur

Argentina presenta una gran variedad de regiones: la Pampa húmeda, la Pampa seca —algunas veces consideradas como una única región llamada Región pampeana—, las Sierras Pampeanas, Cuyo, el Noroeste argentino o NOA, La Región Chaqueña, la Mesopotamia, la Patagonia y la Antártida.[211]

Las riquezas naturales de la Argentina son inmensas. De acuerdo al más reciente informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) Argentina es el noveno país (entre más de 150) con mayor riqueza y biodiversidad natural.[212][213]​ En 2011, las Cataratas del Iguazú (en la provincia de Misiones) fueron consagradas como una de las Siete maravillas naturales del mundo.[214]

El territorio continental argentino está situado entre la cordillera de los Andes, el océano Atlántico Sur y el continente antártico. En el país se pueden distinguir tres grandes zonas geográficas claramente diferenciadas:[215]

En el norte del país se encuentran regiones de vegetación densa; en algunos sectores la misma es boscosa y en otros es selvática, compuesta por la región chaqueña y los esteros del Iberá; estas zonas de abundante vegetación se mezclan con otras extensas zonas de palmares y pastizales. La región misionera es una región diferenciada, siendo una prolongación de las sierras del Brasil, con serranías bajas pero accidentadas, de clima subtropical, muy húmedo y vegetación selvática. El extremo noroeste del país está ocupado por una región de meseta alta llamada Puna o Altiplano.[216]

En el centro del país se encuentra la llanura pampeana, que se puede dividir en dos regiones: Pampa húmeda y Pampa occidental o seca. Esta última tiene un clima más continental. En la Pampa húmeda la Sierra de la Ventana y Tandilia (con un máximo de altura apenas superior a los 500 metros sobre el nivel del mar)[217][218]​ son los únicos accidentes geográficos que quiebran la monotonía del paisaje y son los restos de una cordillera muy antigua.[217]​ La llanura pampeana es apta para el cultivo de cereales y oleaginosas, así como también para la ganadería.

En el centro-oeste del país se encuentra la región de Cuyo, que está constituida por las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis, donde predomina un relieve montañoso, serrano, con escasa vegetación.[219]

En el sur del país (sector americano sin contar la Antártida Argentina) se encuentra la Patagonia, una extensa zona de mesetas y serranías de origen precámbrico, que comprende a las provincias de Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.[220]​ La Patagonia es rica en hidrocarburos (gas y petróleo), como así también la plataforma continental argentina, base del Mar Argentino, rico en especies como merluza, salmón, etc. En la precordillera se encuentran yacimientos minerales de distinta variedad, como uranio, plata, etc.

En el noreste y centro-este del país se ubican los ríos más importantes, que corresponden a la Cuenca del Plata, la tercera cuenca en extensión del Hemisferio Occidental. Los principales cursos fluviales de la mencionada cuenca son los siguientes: Paraguay, Bermejo, Pilcomayo, Salado (del Norte), Uruguay y el más largo, el Paraná. Los dos últimos avanzan juntos, y la tierra que se encuentra entre ambos es llamada Mesopotamia, compartida por las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Ambos ríos se unen en el estuario del Río de la Plata. Dicho estuario es el más grande del planeta y afluye en la sección del océano Atlántico que corresponde al Mar Argentino. En dicho mar desembocan también otros dos importantes ríos: los ríos Colorado y Negro. [221]

La Argentina tiene 4989 km de costas oceánicas en su sector americano. La zona del océano Atlántico sobre la plataforma continental es inusualmente ancha y se la denomina Mar Argentino, el cual cuenta con importantes recursos pesqueros e hidrocarburíferos. Las costas que baña el mar varían entre zonas de dunas y acantilados. La alternancia de corrientes frías de la Antártida y cálidas del Brasil permite que la temperatura de las costas no descienda uniformemente con el descenso en la latitud, sino que tenga variaciones. La costa meridional de Tierra del Fuego forma la orilla norte del Pasaje de Drake.[222]

Relieve

Mapa físico de la Argentina (según altimetría) en su sector del continente llamado América y mares e islas adyacentes correspondientes al continente de América.
Aconcagua (6960,8 m s. n. m.), el pico más alto de América, ubicado en la provincia de Mendoza.

Las características generales de la orografía de la Argentina son la presencia de montañas en el oeste y de llanos en el este, configurando una planimetría que disminuye en altitud de oeste a este.[223]

El extremo oeste está conformado por la Cordillera Principal del sistema andino. Al norte se encuentran los sectores más altos de la cordillera, que son también los más altos del continente. Allí se encuentra el cerro Aconcagua, que con una altitud de 6960,8 m s. n. m.,[224]​ es el punto más alto del mundo fuera del sistema de los Himalayas. Otros picos prominentes son el monte Pissis (6882 m s. n. m.) en La Rioja, el nevado Ojos del Salado (6864 m s. n. m.) en Catamarca, el cerro Bonete Chico (6850 m s. n. m.) en La Rioja, el cerro Tupungato (6800 m s. n. m.) en Mendoza, el cerro Mercedario (6770 m s. n. m.) en San Juan, entre otros. El tramo patagónico de los Andes, que nace en Neuquén, es notoriamente más bajo que el sector norte: el volcán Lanín (3776 m s. n. m.) en Neuquén, el monte Tronador (3478 m s. n. m.) en Río Negro y el monte Fitz Roy o Chaltén (3405 m s. n. m.) en Santa Cruz, son sus mayores alturas.

Inmediatamente al este de la cadena principal, se encuentran una serie de cordilleras o sierras que, teniendo orígenes distintos o idénticos a la cordillera de los Andes en sí misma, forman con esta parte del sistema andino. Un primer grupo de éstas, son aquellas cordilleras que corren paralelas a la Cordillera Principal en su parte más elevada: Sierra de la Punilla (cerro Silvo, 4486 m s. n. m.) en San Juan, Sierra del Tontal (cerro Pircas 4366 m s. n. m.) en San Juan, Sierra de Uspallata (cerro Pelado 3452 m s. n. m.) en Mendoza, Cordón del Plata (cerro Blanco 5490 m s. n. m.) en Mendoza, a los que se puede agregar la Cordillera del Viento (volcán Domuyo 4709 m s. n. m.) en el norte de Neuquén.

Las Sierras Subandinas, en el norte, son una serie de sierras escalonadas que conforman valles muy poblados; en estas sierras se encuentran el Nevado de Cachi (6380 m s. n. m.), el Nevado de Chañi (6200 m s. n. m.), el Nevado de Palermo (6172 m s. n. m.) y el Nevado Queva (6130 m s. n. m.), todos en Salta y Jujuy. Al sur de las mismas se encuentran las Sierras Pampeanas, más espaciadas entre sí y separadas por llanuras.[225]

Más espaciadas, al sur de las sierras subandinas y al este de las paralelas a la Cordillera Principal, se encuentran varias sierras y cordilleras separadas por llanuras. Ellas son la Sierra del Aconquija (Cerro del Bolsón 5550 m s. n. m., en Tucumán) en Catamarca y Tucumán, la Sierra de Fiambalá (cerro Morado, 4920 m s. n. m.) en Catamarca, la Sierra de Ambato (4407 m s. n. m.) en Catamarca, la Sierra de Famatina (cerro General Belgrano, 6201 m s. n. m.) en La Rioja, la Sierra de Velasco (cerro El Mela, 4257 m s. n. m.) en La Rioja, la Sierra de Valle Fértil (cerro Tres Mojones, 2537 m s. n. m.) en San Juan, la Sierra Pie de Palo (mogote Corralitos, 3162 m s. n. m.) en San Juan, las Sierras de Córdoba (cerro Champaquí, 2790 m s. n. m.) en Córdoba, la Sierra de San Luis (cerro Agua Hedionda, 2150 m s. n. m.) en San Luis y la Sierra del Nevado (cerro Nevado, 3810 m s. n. m.) en Mendoza.

La meseta patagónica es un conjunto de altiplanos y llanuras elevadas y áridas intrincada con escarpadas sierras, enclavada entre los Andes patagónicos y el océano Atlántico, donde cae abruptamente en altos acantilados que dan al Mar Argentino. Esta altiplanicie está salpicada por esporádicas sierras bajas y pequeñas y cerros aislados (cerro Anecón Grande, 2010 m s. n. m. en Río Negro, cerro Calfuquir, de 1885 m s. n. m. en Chubut, cerro Cojudo Blanco, 1335 m s. n. m. en Santa Cruz). En la Patagonia Argentina también se encuentra la depresión más profunda de toda América: la laguna del Carbón a 105 metros bajo el nivel del mar.[226]

En la Mesopotamia oriental, sobre las estribaciones del macizo de Brasilia, el relieve se presenta como sierras bajas en la provincia de Misiones (sierra de Misiones o del Imán, 846 m s. n. m.), que hacia el sur, en las provincias de Corrientes y Entre Ríos, se transforman en cuchillas o lomadas de origen sedimentario más bajas aún, que constituyen una topografía ondulante (Tres Cerros, 138 m s. n. m. en Corrientes).[227]

La gran llanura Chaco-Pampeana constituye el ambiente geográfico emblemático de la Argentina. Constituyen llanuras con pocas ondulaciones (con excepción de sierras aisladas en el sur de la Pampa), subtropical al norte (Chaco) y templada al sur (Pampa). La pendiente, suave, de dirección noroeste-sudeste, es prácticamente imperceptible, por lo que los ríos surcan la llanura son sinuosos, formando esteros y pantanos en terrenos donde la pendiente casi se anula: río Teuco en Salta, ríos Salado y Dulce en Santiago del Estero, Formosa, esteros del Iberá en Corrientes, sur de Córdoba, sudeste de Buenos Aires. La monotonía del paisaje solo se quiebra con la presencia de algunos sistemas serranos:[228]​ el Sistema de Tandilia (cerro La Juanita, 524 m s. n. m.), el sistema de Ventania (cerro Tres Picos, 1238 m s. n. m.) en Buenos Aires, la Sierra de Lihuel Calel (500 m s. n. m.) y la sierra de Choique Mahuida (cerro Ojo de Agua, 297 m s. n. m.) en La Pampa.

Hidrografía

Vista aérea de los Esteros del Iberá.
Vista satelital de la Cuenca del Plata.

La hidrografía de Argentina estudia los cuerpos de agua naturales del país, que incluyen ríos, lagos, humedales, campos de hielo y aguas subterráneas; además de los creados por la acción del hombre, como embalses y canales.

Los ríos argentinos se agrupan en tres cuencas o vertientes: los de la vertiente del Atlántico, que desaguan en el Mar Argentino, los de la vertiente del Pacífico y, por último, los pertenecientes a las diversas cuencas endorreicas del interior del país.[229]
La vertiente del Atlántico es la más extensa y está compuesta por la Cuenca del Plata, el Sistema Patagónico y una serie de ríos menores en la provincia de Buenos Aires. La Cuenca del Plata es la más importante, culmina en el estuario del Río de la Plata y es desaguada por los ríos Paraná (el más caudaloso y extenso del país), Uruguay y los diversos afluentes de estos, destacándose el Paraguay, el Pilcomayo, el Bermejo, el Salado y el Iguazú. El sistema patagónico está formado por ríos alóctonos, alimentados por los deshielos de los Andes. Se destacan por su caudal el río Colorado, el Negro, el Chubut y el Santa Cruz.[229]
La vertiente del Pacífico es la de menor extensión. Integrada por ríos cortos, alimentados por los deshielos y lluvias de los Andes Patagónicos como el Manso en Río Negro y el Futaleufú en Chubut.[229]

En el centro y oeste del territorio hay varias cuencas endorreicas, compuestas por ríos de caudal variable que se pierden en el suelo por evaporación o infiltración o desaguan en lagunas interiores o salinas. Sobresalen la cuenca del Desaguadero, que agrupa a los ríos cuyanos, y la de la laguna cordobesa de Mar Chiquita (o Mar de Ansenuza), donde desembocan los ríos Dulce, Primero y Segundo.[229]

Las cuencas lacustres argentinas se encuentran mayoritariamente en la Patagonia, como consecuencia de la acción glaciaria que las formó. Se destacan los lagos Nahuel Huapi, Viedma y Argentino. En la llanura chaco-pampeana hay gran cantidad de lagunas de agua dulce y salobre, y en el litoral zonas pantanosas como los esteros del Iberá.[229]​ La laguna argentina más extensa es Mar Chiquita, en la provincia de Córdoba.
Los salares constituyen un caso especial de cuerpo de agua, ya que como producto de la evaporación pueden permanecer secos durante gran parte del año. Los más extensos se encuentran desde el centro oeste hasta el noroeste de Argentina.
Los embalses fueron construidos a partir de las primeras décadas del siglo XX. Existen en la actualidad unos 100 lagos artificiales de distintas superficies, destinados en general a la regulación de los caudales de los ríos, el riego y la generación de energía eléctrica.[230]

Existen 23 humedales de importancia internacional, con una superficie total de más de 56 000 km², distribuidos en todo el territorio.[231]​ Varios de ellos cuentan con cierto grado de protección, por coincidir o estar incluidos en parques nacionales o provinciales. Los humedales son importantes para la conservación de la biodiversidad, especialmente en regiones áridas o desérticas como la puna.[232]​ En el caso de las aves, se estima que el 25% de las especies registradas en Argentina tiene algún grado de dependencia con el ambiente de los humedales.[233]

Los recursos hídricos del país también incluyen los extensos glaciares muchos de ellos en campos de hielos que bajan desde los Andes como el Perito Moreno y en los territorios reclamados subantárticos y antárticos. El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) del CONICET ha relevado, «sin contar a los del sector antártico», 16 968 glaciares que abarcan unos 8484km². [234]
Los glaciares son un componente central de los sistemas hídricos andinos y constituyen un gran conjunto de «embalses» naturales de agua dulce congelada durante todo el año. El hielo alimenta varias cuencas hídricas, incluso en sectores que de otro modo serían totalmente áridos, como es el caso de la región de los Andes desérticos, desde el centro al norte del país.[235]

El sistema se completa con los extensos acuíferos, sistemas de importancia estratégica que en varios casos aún son objeto de investigación. Entre ellos se incluyen el Guaraní, un vasto reservorio de agua dulce subterránea compartida por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay y el acuífero Toba, bajo las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Chaco y Santiago del Estero.[236]​ Este último es parte de un sistema mayor transfronterizo, el acuífero Toba-Yrendá-Tarijeño, compartido por Paraguay, Argentina y Bolivia.[237]​ El acuífero Puelche, ubicado bajo parte de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, incluyendo el área metropolitana, fue esencial para el desarrollo de la ciudad de Buenos Aires desde mediados del siglo XIX.[238]

La existencia de vías navegables fluviales, —por ejemplo los ríos de la Plata, Paraná y Paraguay—, y las instalaciones portuarias asociadas, permitieron el desarrollo de diversos sectores de la economía.[239]

Otros grandes ríos permitieron la construcción de embalses y centrales hidroeléctricas, como Yacyretá en el Paraná, Salto Grande en el Uruguay y El Chocón en el Limay.[229]​ La capacidad instalada para la generación de energía eléctrica a partir del recurso hídrico alcanzó en 2017 11 101 MW, un tercio de la totalidad instalada en el paiś.[240]

Clima

Mapa 1: Tipos de clima según IGN.

El clima de Argentina esta determinado por la posición de casi todo su territorio[241]​ en la zona templada del hemisferio sur terrestre. Su gran desarrollo en latitud, posibilita climas cálidos subtropicales en el norte y fríos en el sur. Muchas regiones argentinas se caracterizan por una escasa diferencia de temperatura entre el invierno y el verano, típico de los climas oceánicos. Las precipitaciones del país dependen de dos masas de aire marítimas de escala planetaria que traen aire húmedo de los océanos. La masa de aire tropical del océano Atlántico Sur es la responsable de las lluvias abundantes y suficientes de las amplias zonas de la llanura Chaco-Pampeana. La cordillera de los Andes y otros sistemas montañosos favorecen las lluvias orográficas en unas regiones, produciendo climas húmedos, y las impide en otras. Estas últimas forman una amplia zona de climas áridos, que pertenecen a la diagonal árida de América del Sur que atraviesa el país del noroeste al sudeste.

Los climas argentinos han sido clasificados por diversos autores. La más reciente de las clasificaciones es la del Instituto Geográfico Nacional (IGN) (Mapa 1) que actualiza una larga tradición de clasificaciones nacionales que, a su vez, se basan en la clasificación internacional de Köppen y Geiger.

El clima de Argentina está fuertemente relacionado con sectores importantes de su economía. Los distintos tipos climáticos permiten y favorecen distintos tipos tipo de cultivos y de ganado. También está implicado en ciertos tipos de turismo.

Efectos del cambio climático

Temperaturas máximas absolutas registradas en Argentina durante la ola de calor de diciembre de 2013. Esta ola de calor fue la más larga e intensa de Argentina.[242]

Según los científicos, se predice que el calentamiento global tendrá efectos significativos en el clima de Argentina.[243]​ Aunque las temperaturas han aumentado a un ritmo más lento que el promedio mundial, estos impactos se han producido en muchas áreas. Si estas tendencias continúan, se predice que el cambio climático exacerbará los desastres naturales existentes, como el aumento de la intensidad y la frecuencia de las inundaciones o creará nuevas áreas de inundación.

En diciembre de 2013 se registró la ola de calor más prolongada en Argentina desde que se comenzaron las mediciones en 1906,[244][245]​ afectando por lo menos 52 ciudades de todo el país.[246]​ Por primera vez desde la creación del sistema de alarma por calor, rigió una alerta en nivel rojo.[247]

El Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) señaló a fines de noviembre de 2014 que desde 1964 aumentaron un 10 % (casi 200 mm) las precipitaciones en casi todo el país, pero disminuyeron las lluvias en las regiones de Cuyo y de los Andes patagónicos. Por otra parte en toda la Patagonia argentina la temperatura promedio ascendió 1 °C lo cual ha hecho retroceder glaciares y ascender el nivel inferior de las nieves eternas montanas.[248]

Según un informe dado a conocer a fines de marzo de 2014 por el Grupo Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU si se continúan con los niveles actuales de emisión de GEI habrá más lluvias y posibles inundaciones en el centro y norte de la Argentina continental americana, y más sequías en el oeste y sur de la Argentina continental americana.[249]

En el 2016, Argentina presentó su primera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que fue considerada "altamente insuficiente" por el sitio web Climate Action Tracker[250]​ para alcanzar la meta de 1,5°C de calentamiento propuesta por el Acuerdo de París. En diciembre de 2020, se presentó una nueva NDC, con objetivos más ambiciosos, mayor claridad en los mecanismos de transparencia y un plan de seguimiento de las estrategias de mitigación y adaptación. Esto le valió un cambio en la categoría de "altamente insuficiente" a "insuficiente" en la calificación del Climate Action Tracker.[251]

Problemas ambientales

Los problemas ambientales de Argentina son las cuestiones ambientales que impactan el ecosistema de Argentina. Los principales problemas ambientales son la contaminación, la pérdida de tierras agrícolas, y la aplicación indiscriminada de pesticidas, que afecta tanto la biodiversidad de Argentina como a su población. El suelo está amenazado por la erosión, la salinización y la deforestación, en particular por las actividades agrícolas, entre las cuales se destaca el cultivo de soja. La contaminación del aire también es un problema debido a los agentes químicos de origen industrial. El suministro de agua está amenazado por el vertido incontrolado de agroquímicos, hidrocarburos y metales pesados.  

Flora y fauna

Flora

La flor del ceibo es la flor y el árbol nacional de la Argentina por el Decreto 138474/42.[252]

Las plantas subtropicales dominan el norte del país, como parte de la región del Gran Chaco. El género Dalbergia de árboles está bien diseminado y se halla representado por el palo de rosa y el árbol del quebracho; también son predominantes los árboles blancos y negros del algarrobo (Prosopis alba y Prosopis nigra). La sabana existe en las regiones más secas, cerca de los Andes. Las plantas acuáticas prosperan en los humedales que dotan a la región.[253]

En la zona central del país se encuentra la Pampa húmeda, una gran pradera. Originalmente, la pampa no tenía virtualmente ningún árbol; pero debido a la intervención humana se encuentran presentes ciertas especies importadas como el sicómoro americano o el eucalipto. Uno de los árboles nativos de la zona es el ombú, un árbol de tipo perennifolio.[253]

Los suelos superficiales de la llanura pampeana poseen una gran cantidad de humus. Esto hace que la región sea muy productiva para la agricultura.[253]

La pampa occidental o pampa seca recibe menos de 500mm/año de precipitaciones, y es una llanura de hierbas duras o estepa. En gran parte su tussok es el mismo del Comahue, la región central de la pampa occidental, y se halla recubierta de «montes» o bosques del árbol caducifolio llamado caldén. El mismo se distribuye en una diagonal que va desde los límites meridionales de las provincias de Córdoba y San Luis hasta los límites meridionales de las provincias de La Pampa y Buenos Aires.[253]

La mayor parte de la vegetación de la Patagonia argentina está compuesta de arbustos y hierbas, adaptadas para soportar las condiciones secas de dicho hábitat. El suelo es duro y rocoso e imposibilita la agricultura a gran escala, a excepción de los valles. Los bosques coníferos crecen en la Patagonia occidental y en la isla de Tierra del Fuego. Las coníferas nativas de la región incluyen el alerce, ciprés de la cordillera, ciprés de las guaitecas, el huililahuán, el lleuque, mañío hembra, y la araucaria, mientras que los árboles hojosos nativos incluyen varias especies de Nothofagus, entre ellos el coigüe, el lenga y el ñire.[253]

Árboles foráneos presentes en plantaciones de la silvicultura son la Picea, el ciprés, y el pino. Las plantas comunes son el copihue y el colihue. En Cuyo, abundan los arbustos espinosos semiáridos y otras plantas xerófilas. A lo largo de varios oasis, las hierbas y árboles de río crecen en números significativos. El área presenta las condiciones óptimas para el crecimiento a gran escala de las vides de uva. En el noroeste de la Argentina hay muchas especies del cactus. En las elevaciones más altas (sobre 4000 msnm), no crece ninguna vegetación importante debido a la altitud extrema, y los suelos están virtualmente desprovistos de cualquier vida de plantas.[253]

La mayor parte de la Argentina se encuentra dentro de la región fitogeográfica Neotropical (Cabrera, 1976), hallándose 4 dominios representados en esta región. La mayor riqueza florística de la Argentina se halla en selvas subtropicales del dominio Amazónico situado en el norte del país. El dominio Chaqueño es a su vez la formación más extensa, con bosques subtropicales deciduos, estepas y sabanas desde el océano Atlántico a la región andina, y desde los límites con Bolivia y Paraguay hasta el norte de la provincia de Chubut. Al sur y oeste de Argentina se encuentra el dominio Andino patagónico, que comprende los desiertos de altura de los Andes, la Puna y las estepas patagónicas, y el dominio Subantártico que comprende una angosta franja de bosques templados caducifolios y perennifolios a lo largo de los Andes patagónicos.

Fauna

Mapa mostrando los seis reinos florales. En el hemisferio Sur se pueden observar las regiones neotropical y región antártica; ambas macrorregiones botánicas tienen en Argentina sus natural y evolutivamente adaptados correlatos faunísticos.
Un hornero, ave nacional argentina, construyendo su típico nido.

El territorio argentino incluye una gran variedad de biomas y biotopos, debido a su extensión y variedad climática condicionada por factores tan diversos como la latitud, altitudes, condiciones edafológicas, etc. Esta variedad tiene como consecuencia una importante diversidad en la fauna autóctona. Para entender la existencia de las especies animales es necesario entender cómo es la red trófica de cada ecosistema y dentro de ella, la de cada biotopo, pero en el caso de Argentina una explicación en detalle resulta casi imposible precisamente debido a su gran diversidad ecológica.

Buena parte de la fauna de mamíferos argentinos llegaron hace miles o millones de años desde América del Norte; siendo relativamente pocos los que procediendo del antiguo megacontinente de Gondwana han sobrevivido hasta el presente. Entre estos últimos, los más destacados son los armadillos, osos hormigueros, y marsupiales como las zarigüeyas, el monito del monte o la comadreja colorada y primates (todos platirrinos).

De este modo el territorio argentino (como el de todo el Cono Sur) es señalado como parte de la región faunística y la ecozona neotropical, el clima templado y frío de gran parte del territorio han generado endemismos y evoluciones convergentes y han permitido rápidas aclimataciones de especies provenientes de la región holártica, ya sea de las debidas desde hace ca 9 millones de años por el Gran Intercambio Americano o a las producidas hace medio milenio y hasta el presente.

En el norte tropical y mayormente subtropical se encuentra una gran cantidad de especies animales. Hay grandes felinos como el yaguareté, el puma, y el ocelote; grandes cánidos como el aguará guazú o lobo de crin, el úrsido llamado oso de anteojos; primates como los monos aulladores) y el mono caí; reptiles grandes como dos especies de yacarés. Otros animales son el tapir, los carpinchos, dos especies de osos hormigueros, el hurón mayor, tres especies de pecaríes, la nutria gigante, el coatí, y varias especies de tortugas.[254]

En la zona subtropical de la Argentina existen muchas aves como el águila harpía (la mayor ave predadora del continente), decenas de especies de diminutos colibríes, tres especies de flamencos, cinco especies de tucanes y diversas especies de loros. Las praderas centrales están pobladas por los tatúes, el colo colo, y el ñandú o avestruz sudamericana. Los halcones, diversos patos así como las garzas y las perdices, también habitan la zona, al igual que varias especies de ciervos y zorros. Algunas especies se extienden hacia la Patagonia.[254]

Las montañas occidentales son el hogar de diversos animales. Entre ellos están la llama, la taruca, el guanaco y la vicuña, que son algunas de las especies más reconocibles de Sudamérica. También en esta región están el gato andino y el cóndor. Este último es el ave voladora de mayor tamaño del mundo, así como también una de las que vuela hasta mayores alturas.[254]

En la Argentina meridional habitan el puma, el huemul, el pudú (el ciervo más pequeño del mundo) y el introducido jabalí. La costa de la Patagonia es rica en vida animal: el elefante marino, el lobo marino, el león marino, y diversas especies de pingüinos. En el extremo sur se encuentran los cormoranes, que se alimentan de peces.[254]

Las aguas territoriales de la Argentina tienen abundante vida oceánica; están los mamíferos como los delfines y las ballenas. Una de las ballenas más destacadas es la ballena franca, junto con las orcas son el gran atractivo turístico de península Valdés y Puerto Madryn. Los peces marinos incluyen las sardinas, las merluzas, los salmones, y los cazones; también está presente el calamar y la centolla en Tierra del Fuego. Los ríos y las corrientes en la Argentina tienen muchas especies de peces de agua dulce como las truchas y un pez sudamericano como el dorado.[254]

Argentina y el subcontinente sudamericano en general se caracterizan por su abundante y extraordinaria avifauna, existiendo en la Argentina continental americana unas 1400 especies de aves de todo tipo, aunque cuantitativamente se destacan mucho solo algunas decenas y muchas de ellas (a causa del ser humano) bajo riesgo de extinción.[255]​ A inicios del presente siglo XXI hay unas 400 especies de mamíferos en el país, (En el año 2019 tras casi una década de estudio se descubrieron 15 nuevas especies de mamíferos argentinos)[256]​ más de un cuarto (98 especies) está en peligro de extinguirse, casi todas por causas humanas.[257]​ Las especies de ofidios que habitan en la Argentina incluyen a la boa constrictora, a la venenosa yarará y a la serpiente de cascabel.[254]

Bosques

División de las Áreas Forestales

Los bosques de Argentina son el conjunto de ecosistemas de tipo boscoso de la Argentina. Los bosques de Argentina se ubican en la región fitogreográfica neotropical y antártico. Argentina cuenta con siete regiones forestales de bosque nativo: el bosque andino patagónico, el parque chaqueño, monte, selva misionera, la selva tucumano-boliviana, el espinal[258][259]​ y el monte blanco o bosque ribereño del Río de la Plata.[260]​ Argentina es un país con cubierta forestal reducida (PCFR),[261][262]:16 es decir, que en la actualidad el área forestal nativa representa menos del 10% de la superficie total del país,[263]​ en un total de aproximadamente 26 millones de hectáreas. Ocupa la posición número 22 de países según superficie forestal.[264]

La Argentina es el noveno país con mayor riqueza y biodiversidad natural, la mayoría de la cual se encuentra en sus bosques.[265]​ Los bosques de Argentina prestan numerosos servicios ambientales, y contienen 25.928.636 Gigagramos (Gg) de CO2.[266]​ Las provincias que concentran la mayor parte de los bosques nativos son Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Salta, Misiones, Santa Fe y La Pampa.[259]​ Santiago del Estero es la provincia con más superficie de bosques, con 7.7 millones de hectáreas.[267]

Argentina cuenta además con 1.287.232 hectáreas de bosques implantados (casi en su totalidad con especies alóctonas), según datos actualizados del Inventario Nacional de Plantaciones por Superficie.[268]​ De estos bosques implantados el 79% se encuentra en las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos.[269]

La principal causa de la deforestación en Argentina es la extensión de la frontera agrícola (para el cultivo de soja y la ganadería).[270][271]​ Se estima que en el período 1930-2005 la masa forestal se redujo en un 66%.[272]

Economía

Vista del Barrio de Puerto Madero. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen su sede central la mayoría de las empresas más grandes del país.

La economía de Argentina es la segunda más grande de América del Sur según datos de 2020, solo superada por Brasil.[273]​ Junto con este, son los únicos países sudamericanos en integrar el G-20, que reúne a las economías más grandes, ricas e industrializadas del planeta. Argentina cuenta con grandes recursos naturales y se beneficia de ello —especialmente de sus extensas llanuras de tierras fértiles—,[274]​ tiene un sector orientado a la explotación y exportación agrícola de avanzada tecnología,[275]​ considerable desarrollo de su industria nuclear[276][277]​ y satelital,[278]​ una base industrial diversificada sustitutiva de importaciones,[279]​ un desarrollo científico-tecnológico considerable por no tratarse de un país desarrollado,[280]​ y una población alfabetizada virtualmente en su totalidad,[281][282][283][284]​ con una considerable tasa de afiliación sindical.[285][286]

A principios del siglo XX, la Argentina era uno de los países con mejores perspectivas,[287]​ pero al mismo tiempo representaban poco menos de la mitad de los de Australia y Estados Unidos.[288]​ sin embargo entre 1974 y 2002, varias depresiones económicas afectaron su desenvolvimiento.[289]​ En el año 2016, el Banco Mundial calificó a la Argentina como una economía de ingresos medios.[290]​ En ese mismo año, el país tenía una renta per cápita de más de 16 000 dólares estadounidenses en paridad de poder adquisitivo (PPA).

Según un informe anual de la ONU sobre el Desarrollo Humano para el año 2016, Argentina es la cuarta nación iberoamericana con más alto índice de desarrollo humano detrás de España, Chile y Portugal, y por delante de Uruguay.[291]

Es uno de los mayores productores de soja del mundo, después de los Estados Unidos y Brasil, con 48 millones de toneladas en el año 2011.[292]​ El país es uno de los mayores exportadores de carne en el mundo y su producción se ha reconocido numerosas veces como la de mejor calidad. Es el primer productor mundial de girasol, yerba mate, limones y aceite de soja, segundo en miel y manzanas, el más grande productor de trigo y lana[293]​ en Latinoamérica,[294]​ entre otros cultivos. Es el mayor productor de vino en América Latina, quinto en el mundo y el principal productor de biodiésel a nivel global.[295]​ A nivel continental, en 2014 se encontraba en cuarto lugar en producción de petróleo (después de Brasil, Venezuela y Colombia)[296]​ y posee la tercera reserva de gas más grande del planeta.[297]​ El Yacimiento Aguilar en Jujuy es la mayor concentración de minerales de plomo y cinc de Sudamérica y el Bajo de la Alumbrera en Catamarca es uno de los yacimientos para la extracción más grandes de oro y cobre en América Latina, siendo la Argentina el décimo tercer mayor productor de oro del mundo.[298]​ Argentina es el más importante productor de software de Sudamérica y ocupa el segundo puesto en cuanto a fabricación de autopartes, después de Brasil.[299]

El país mantiene una deuda externa de aproximadamente 120 000 millones de dólares (2009), equivalente al 38,7% del PIB. El monto de la misma se debe principalmente a las operaciones realizadas durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983),[300]​ período en el cual la deuda creció un 364% y a una toma masiva de préstamos externos durante los dos gobiernos sucesivos de Carlos Menem, debido a la política de dólar barato llevada adelante por la ley de convertibilidad.[301]​ En este último el crecimiento de la deuda fue del 123%. La relación entre el PIB y la deuda externa alcanzó su punto crítico en enero de 2002 cuando representó el 190% del PIB. Desde entonces una combinación de reducción de la deuda, moderación en la toma de nuevos créditos y aumento considerable del PIB, redujeron la deuda externa a poco menos del 41,5% del PIB.

La población argentina, en cierta forma, se encuentra acostumbrada a los altibajos que de vez en cuando afectan a la economía nacional. Sus ciudadanos saben cómo actuar frente a nuevas situaciones desfavorables que luego vuelven a retornar a la normalidad.[302]​ Diversas irregularidades en las estadísticas han propiciado que el Fondo Monetario Internacional, en una medida sin precedentes, haya recomendado suspender al país del derecho al voto y otros derechos relacionados dentro del organismo.[303][304]

En 2002 durante el momento más crítico de la crisis, los valores de pobreza estaban cercanos al 54% y los de desempleo del 21,5%. Durante los años siguientes estos indicadores sociales lograron reducirse muy considerablemente. En el país, los índices de indigencia y la pobreza se miden a partir de la información del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que realiza el INDEC a partir de la estimación de la Canasta Básica de Alimentos y la Canasta Básica Total. A partir de 2007, cuando el INDEC fue cuestionado por la supuesta injerencia por parte del Ejecutivo para alterar el indicador IPC y por tanto alterando los resultados en los indicadores de indigencia y pobreza, se dio una proliferación de mediciones privadas para la inflación, la indigencia y la pobreza. En el primer semestre de 2012, el índice de pobreza se ubicó en el orden de 6,5%, siendo la más baja de América Latina para ese año, por debajo de Uruguay (6,7%). Según la Cepal (que realiza la medición a partir de la Encuesta Permanente de Hogares del propio INDEC) la pobreza en la Argentina en 2012 fue la más baja de América Latina para ese año, por debajo incluso de Uruguay (5,7%).[305]​ En octubre de 2013, el INDEC decidió discontinuar la publicación de los indicadores de pobreza e indigencia debido a discrepancias en la metodología. En enero del 2016, tras el cambio de gobierno, el INDEC fue intervenido y modificó la metodología de medición, lo cual dio como resultado que en el segundo trimestre del 2016 se calculaba un índice de pobreza del 32,2%.[306][307][308]​ Este índice colocó al país levemente por encima del promedio de población en condiciones de pobreza en Latinoamérica, 28% según Cepal. La metodología fue criticada por diversos sectores, que señalaban que por razones políticas se mostraba una sobreestimación de los índices de pobreza e indigencia, atribuyendo la situación a la gestión previa.[309][310][311][312]

El Banco Mundial considera de «clase media» a aquellas personas que reciben un ingreso por día y per cápita de entre 10 y 50 dólares; con este parámetro, el Banco Mundial estableció a fines de 2012 que Argentina había duplicado su clase media desde 2003,[313][314]​ representando un aumento de 9.3 millones de personas (25% de la población) siendo el mayor crecimiento de la Región.[315]

La Argentina forma parte del bloque regional conocido como Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay Uruguay y Venezuela, en tanto que Bolivia se encuentra en proceso de adhesión. Dicho bloque constituye el mayor productor de alimentos del mundo, tiene un PIB de 3,3 billones de dólares, lo que representa el 82,3% del PIB total de toda Sudamérica y cuenta con más de 270 millones de habitantes (cerca del 70% de América del Sur), lo que lo convierte en el bloque más grande, más poblado, económicamente más poderoso y mejor integrado de Latinoamérica.[316][317]​ Como consecuencia del tamaño del bloque económico Mercosur, las relaciones comerciales entre la Argentina y Brasil aumentaron hasta volverse de primera importancia para ambos países. Argentina y Brasil son los dos socios más grandes, influyentes y económicamente más poderosos del bloque,[318]​ y desde la formación del Mercosur se han dado numerosos choques entre ambas potencias sudamericanas:[319][320]​ la balanza comercial entre ambos países comenzó a tornarse deficitaria para la Argentina desde junio de 2003, lo que constituyó motivo de preocupación para empresarios y funcionarios de ese país.[321]​ Dicho déficit fue revertido brevemente en mayo de 2009 y nuevamente revertido en el 2012 lográndose superávit con Brasil.[322]​ En 2006, los gobiernos de la Argentina y Brasil firmaron una serie de acuerdos bilaterales, entre los que se encuentra la cláusula de adaptación competitiva y los acuerdos referidos a los intercambios comerciales del sector de los automotores para reducir las asimetrías presentes en el bloque.[323]​ Dichas asimetrías han sido motivo de queja de los países más pequeños como Uruguay y Paraguay, quienes se ven en desventaja frente a los socios económicamente más grandes, Argentina y Brasil y han criticado el tutelaje que ejercen estos últimos sobre el bloque.[324]

Agricultura y ganadería

Principales cultivos de Argentina en 2018, por porcentaje de la superficie sembrada.[325]​ La Argentina es el tercer productor de soja del mundo.[326]​ La cadena de la soja es una de las tres cadenas más importantes del país, junto a la petroquímica y a la metalúrgica-mecánica.
Vino Catena Malbec, originario de Mendoza

La agricultura en Argentina es una de las bases de su economía. La producción de alimentos agropecuarios es, tradicionalmente, uno de los puntales de las exportaciones argentinas, principalmente la producción de granos (cereales y oleaginosas) y la cadena de la soja en conjunto (porotos, semillas, aceite, pellets alimenticios, harina y biodiésel), uno de los principales encadenamientos productivos del país.[327]​ Argentina es uno de los líderes en el mercado mundial de granos, aceites y subproductos.[328]

Es el primer productor mundial de yerba mate, es uno de los 5 mayores productores del mundo de soja, maíz, limones, pera y semilla de girasol, uno de los 10 mayores productores del mundo de uva, cebada, alcachofa, tabaco y algodón, y uno de los 15 mayores productores del mundo de trigo, caña de azúcar, sorgo y pomelo.[329]

En 2018, Argentina fue el tercer productor más grande de soja en el mundo, con 37 700 000 t (treinta y siete millones setecientas mil toneladas) producidas (solamente por detrás de Estados Unidos y Brasil); el cuarto mayor productor de maíz en el mundo, con 43 500 000 t (cuarenta y tres millones quinientas mil toneladas) producidas (solamente por detrás de Estados Unidos, China y Brasil); el duodécimo productor de trigo en el mundo, con 18 500 000 (dieciocho millones quinientas mil toneladas) producidas; el undécimo mayor productor mundial de sorgo, con 1 500 000 (un millón quinientas mil toneladas) producidas; el décimo productor más grande de uva en el mundo, con 1 900 000 (un millón novecientas mil toneladas) producidas; además de haber producido 19 000 000 t (diecinueve millones de toneladas) de caña de azúcar, principalmente en la provincia de Tucumán.[330]​ Argentina produce cerca de 2 000 000 t (dos millones de toneladas) de azúcar con la caña producida. En el mismo año, Argentina produjo 4 100 000 t (cuatro millones cien mil toneladas) de cebada, siendo uno de los 20 mayores productores de este cereal en el mundo.[331]​ El país también es uno de los mayores productores mundiales de semillas de girasol: en 2010, fue el tercer productor mundial, con 2 200 000 t (dos millones doscientas mil toneladas).[332]​ En 2018, Argentina también produjo 2 300 000 t (dos millones trescientas mil toneladas) de patata, casi 2 000 000 t (dos millones de toneladas) de limón, 1 300 000 t (un millón trescientas mil toneladas) de arroz, 1 000 000 t (un millón de toneladas) de naranja, 921 000 t (novecientas veintiún mil toneladas de maní, 813 000 t (ochocientas trece mil toneladas) de algodón, 707 000 t (setecientas siete mil toneladas) de cebolla, 656 000 t (seiscientas cincuenta y seis mil toneladas) de tomate, 565 000 t (quinientas sesenta y cinco mil toneladas) de pera, 510 000 t (quinientas diez mil toneladas) de manzana, 491 000 t (cuatrocientas noventa y un mil toneladas) de avena, 473 000 t (cuatrocientas setenta y tres mil toneladas) de frijoles, 431 000 t (cuatrocientas treinta y un mil toneladas) de mandarina, 302 000 t (trescientas dos mil toneladas) de yerba mate, 283 000 t (doscientas ochenta y tres mil toneladas) de zanahoria, 226 000 t (doscientas veintiséis mil toneladas) de melocotón, 194 000 t (ciento noventa y cuatro mil toneladas) de mandioca, 174 000 t (ciento setenta y cuatro mil toneladas) de aceitunas, 174 000 t (ciento setenta y cuatro mil toneladas) de plátano, 148 000 t (ciento cuarenta y ocho mil toneladas) de ajo, 114 000 t (ciento catorce mil toneladas) de pomelo, 110 000 t (ciento diez mil toneladas) de alcachofa, además de producciones menores de otros productos agrícolas.[333]

En ganadería, Argentina fue, en 2019, el 4.º productor mundial de carne de vacuno, con una producción de 3 millones de toneladas (solo por detrás de Estados Unidos, Brasil y China), el 4.º productor mundial de miel, el 10.º productor mundial de lana, el 13.er productor mundial de carne de pollo, el 23.er productor mundial de carne de cerdo, el 18.º mayor productor de leche de vaca y el 14.º productor mundial de huevo de gallina. [334]

Argentina es uno de los 10 productores de vino más grandes del mundo (fue el quinto productor más grande del mundo en 2018).[335]​ A lo largo de los años, la producción de vinos finos ha dado grandes saltos de calidad. Mendoza es la región vinícola más grande, seguida de San Juan. [336]

La agricultura y ganadería en Argentina son intensivas en capital y en 2018 el sector representaba el 6,14 % del PIB.[337]​ Hacia julio de 2016, el sector agrario empleaba, junto a la silvicultura, la caza y la pesca, a 337 196 personas,[338]​ sobre una fuerza laboral de 17,47 millones de personas, lo que representaba a menos del 2 % del total.[339]​ Al 2018, el 8,13 % de la población argentina vivía en áreas rurales, uno de los porcentajes más bajos del mundo.[340]​ El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca es la organización del gobierno nacional a cargo de la supervisión de la agricultura.

En el año 2002, el Censo Nacional Agropecuario realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos estimó que en las explotaciones agropecuarias residen 1 233 589 personas, siendo las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Misiones y Santa Fe las que concentran la mayor cantidad de establecimientos agropecuarios.[341]

Una parte sustancial de la producción agrícola se exporta sin manufacturación en forma de granos (soja, maíz, trigo y girasol), representando el 15% de las exportaciones totales.[342]​ El resto se destina como materia prima, principalmente a la industria de la alimentación. La soja se diferencia sustancialmente del resto de los productos agropecuarios por el hecho de que no se consume en el mercado interno y por lo tanto prácticamente la totalidad se exporta. Por el contrario, los cereales, lácteos y la carne vacuna constituyen la base de la dieta alimentaria de la población, razón por la cual una parte considerable se destina al consumo en el mercado interno.

Si bien Argentina se ha caracterizado lo largo de todo el siglo XX por ser uno de los principales exportadores de carne vacuna del mundo, a partir de 2009 comenzó una caída en las exportaciones cárnicas, motivadas en especial debido al tipo de cambio.[cita requerida] A partir de 2015, se comenzó a trabajar nuevamente para liderar el sector,[cita requerida] asimismo la carne argentina sigue siendo reconocida como la de mejor calidad en el mundo.[343]

Fuera de la economía agro-ganadera de la región pampeana, la economía argentina cuenta con las denominadas economías regionales, sistemas productivos locales generalmente apoyados en la producción especializada de un grupo limitado de cultivos. Entre ellas se encuentran la economía cuyana apoyada en la vid y la industria del vino derivada; la ganadería ovina en la Patagonia, los valles patagónicos dedicados a la manzana y la pera; la región noroeste, dedicado al azúcar, cítricos y tabaco; la provincia de Misiones y nordeste de Corrientes orientadas a la yerba mate, y la madera; el algodón en la región chaqueña; el arroz, principalmente en Corrientes; el olivo en las zonas áridas de montaña; y el ganado ovino en la Patagonia. Por el clima subtropical de muchas de las zonas del país, Argentina también produce sus propios cultivos tropicales, tales como banana,[344]ananá,[345]mango,[346]maracuyá,[347]palta, papaya[348]​ y café,[349]​ aunque la mayoría de lo producido de estos cultivos es para el consumo interno, ya que no son fáciles de producir en el país.

Petróleo

Edificio de la Sede de YPF, una de las mayores empresas del país, ubicada en el barrio de Puerto Madero.

En la actualidad, el petróleo en Argentina, junto con el gas natural y los productos petroquímicos, son el segundo mayor producto de exportación, responsables de un 20 % del total, de las cuales solo el 4,6% se exporta en bruto, sin industrialización. Argentina posee una considerable riqueza petrolera y gasífera, que le permite organizar una cadena de producción petroquímica que, junto a la cadena de la soja y la industria metal-mecánica, constituye la base de la economía nacional.

Los principales yacimientos se encuentran en la provincia del Neuquén, el golfo de San Jorge y la provincia de Salta. La provincia del Neuquén concentra cerca de la mitad de toda la producción de hidrocarburos. Una red de oleoductos y gasoductos transporta los productos a Bahía Blanca, donde se encuentra el principal polo petroquímico y a la conurbación industrial que se extiende entre Rosario y La Plata y que tiene como núcleo principal el Gran Buenos Aires.

Argentina posee la tercera reserva de gas más grande del planeta.[350]​ Según estimaciones del Departamento de Energía de los Estados Unidos, la Argentina ocupa el cuarto puesto mundial en reservas de petróleo no convencional y el segundo en gas pizarra. El país cuenta con reservas por 27 000 millones de barriles de petróleo no convencional.[351]

En la última década se produjo un proceso de renacionalzación del negocio de hidrocarburos. En 2012, se produce la estatización de YPF, la más importante empresa de hidrocarburos del país, en 2013 el grupo argentino Bridas compró los negocios de la estadounidense ExxonMobil en la Argentina, Paraguay y Uruguay, incluyendo 530 bocas de expendio en Argentina.[352]​ En 2015 la argentina Pampa Energía oficializó compra de Petrobras Argentina por u$s 892 millones y alrededor de 100 estaciones de servicio.[353][354]

Hacia el año 2015 YPF alcanzó un 62.5 % de participación de mercado argentino de naftas premium y 55.7 % de nafta súper.[355][356]​ Durante el primer cuatrimestre de 2016 YPF mostró una caída en sus ganancias operativas del 63.8 por ciento.[357]​ En el primer semestre de 2017 la producción de petróleo y gas en Argentina fue el peor en 25 años y estuvo apenas por encima de 1981, retrocediendo su nivel de producción 36 años.[358]

Se han perforado 260 pozos en la zona de recursos no convencionales de Vaca Muerta, con una inversión de 3000 millones de dólares, para este emprendimiento se ha asociado YPF a empresas como Chevron, Dow Chemical y Petrobras. YPF aumentó su producción en un 5,6 % en 2014 con respecto a la producción de 2011, mientras que la producción de gas se elevó al 31 % para el mismo periodo. Para ello se adquirieron el triple de equipos de perforación, pasado de 25 que había en 2011 a 75 para 2014.[359]

La extracción de crudo disminuyó en un 1,44 % durante 2014, según datos de la Secretaría de Energía. No obstante si se pone el foco en la producción por provincias, Chubut es la mayor productora, con un incremento de un 2,8 %, pero en Santa Cruz hubo un retroceso del 3,18 %. La producción de la provincia de Neuquén creció un 2,24 % gracias a los recursos no convencionales. En Mendoza la extracción de crudo también bajo en un 3,7 %. Las cuatro provincias citadas anteriormente representan poco más de ocho de cada diez metros cúbicos que se extraen. YPF fue la empresa que experimentó un mayor crecimiento en producción de hidrocarburos, con un alza del 8,85 % (gracias también a la adquisición de activos de Petrobras), mientras que Pan American Energy que explota en Cerro Dragón, provincia de Chubut registró un aumento del 2,69 %, mientras que Pluspetrol y Sinopec registraron bajas del 4,7 % y 15 %.[360]

Para 2018, la extracción de crudo disminuyó un 8,1% con respecto al 2014. No obstante creció un 2,1% con respecto al año pasado, siendo el primer año de crecimiento desde más de una década. En Gas Natural, la extracción superó la de 2014 en 13,5% (y en un 5,3% la del año anterior). El incremento en los montos extraídos, se explica fundamentalmente por el desarrollo de Vaca Muerta y la incorporación de nuevos yacimientos en la Cuenca Austral y fueron el resultado de la aplicación de importantes incentivos por parte del Estado Nacional.

La producción de petróleo de Argentina en 2017 fue de 580 000 barriles por día,[361]​ cayendo a 469 000 barriles por día en 2020 por falta de inversiones. La producción de gas natural también cayó entre 2015 y 2020, a poco menos de 798 000 barriles de petróleo equivalente en 2020. Después de casi veinte años como exportador de energía, una combinación de producción de petróleo en caída y consumo de energía en aumento ha significado que Argentina se convirtió en un importador de energía en 2011. Aunque Vaca Muerta tiene cerca de 16 000 000 de barriles de petróleo de esquisto técnicamente recuperable y es el segundo depósito más grande de gas natural de esquisto en el mundo, el país carece de la capacidad para explorar el depósito: se necesitan capital, tecnología y conocimientos que solo pueden provenir de las empresas energéticas offshore, que ven a la Argentina y sus erráticas políticas económicas con considerable recelo, sin querer invertir en el país.[362]

Por diversas cuestiones, desde que el precio del barril de crudo no convencional ronda los 30 dólares y no es rentable para Vaca Muerta, la reducción del consumo de combustible durante la pandemia de COVID de 2020, la devaluación del peso y la escases de dólares, produjo que YPF para marzo de 2021 valiera solo mil quinientos millones de dólares, sin contar que la empresa tiene deudas por seis mil doscientos millones de dólares y juicios aún vigentes. Cabe resaltar que en su momento el gobierno de Cristina Kirchner pago a Repsol una cifra de cinco mil millones de dólares por el 51% de YPF. Pese a que la empresa cuenta con el segundo yacimiento del mundo de gas no convencional y el cuarto de petróleo ubicado en la Patagonia -por lo que existían grandes expectativas en torno a los ingresos de divisas gracias al yacimiento- ni ella, ni su sucesor Mauricio Macri, tuvieron políticas activas para activar su potencial.[363]

Minería

Actividad minera en la Cordillera de los Andes, proyecto Veladero en San Juan.

La minería en Argentina se beneficia de características geológicas que favorecen la explotación minera. La parte argentina de la Cordillera de los Andes media y austral ―unos 3500 km de norte a sur, aproximadamente la mitad de la longitud total de la cadena montañosa― que constituye su límite occidental, el ensanchamiento montañoso de la zona de la precordillera en las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca, los valles longitudinales entre ambas formaciones y los valles transversales, escasos en otros sectores del macizo andino, poseen un notable potencial para el desarrollo de la minería, en gran parte aún sin explotar.[364]​ La minería ha sido una actividad tradicionalmente poco importante en Argentina, pero hacia finales del siglo XX el sector de la minería a gran escala empezó a experimentar un fuerte desarrollo, sobre todo en el caso de la minería metalífera, que ha impulsado la apertura de nuevas minas y la continuidad de las explotaciones ya existentes, a veces con oposición social por el costo ambiental de las actividades extractivas.[365]

En minería, en 2019, Argentina fue el cuarto productor mundial de litio[366]​, el noveno productor mundial de plata[367]​, el decimoséptimo productor mundial de oro[368]​ y el séptimo productor mundial de boro. [369]

Históricamente la minería era escasa, pero se ha activado en la última década, fundamentalmente sobre minerales metalíferos: oro, plata, zinc, manganeso, uranio, cobre y azufre. Los recursos mineros se concentran en las provincias cordilleranas a lo largo de 4500 km. Las exportaciones argentinas de minerales pasaron de 200 millones de dólares en 1996 a 1200 millones en 2004, algo más del 3 % del total.[370]

La megaminería cuenta con la activa promoción de varios sectores, incluso en algunos casos las máximas autoridades de algunas provincias. Sin embargo, continúa en debate el tema de su sostenibilidad o sustentabilidad,[371]​ la cual, si se considera una de las primeras definiciones del concepto es «el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, para satisfacer sus propias necesidades».[372][373]

Entre 2007 y 2012, la IED (inversión extranjera directa) orientada a la minería creció a una tasa anual del 47 %. En 2003, la minería generaba 79 000 puestos de trabajo ―directos e indirectos―, contra los 505 000 de 2013. En el caso de las exportaciones de minerales, que en 2003 equivalieron a 2900 millones de pesos, en 2013 crecieron a 23 059 millones. Entre 2003 y 2013, los proyectos de inversión en ejecución pasaron de 18 que había en 2003 a 614 en 2013, mientras que la producción de minerales que se multiplicó por diez.[374][375]​ Desde 2014 el país produce 1 000 000 de toneladas anuales de mineral crudo, y 400 000 de hierro concentrado, de las cuales exporta 50 000 toneladas a Estados Unidos.[376]

El yacimiento Aguilar (en la provincia de Jujuy) es la mayor concentración de minerales de plomo y cinc de Sudamérica, y Bajo de la Alumbrera (en la provincia de Catamarca) es uno de los yacimientos para la extracción más grandes de oro y cobre en América Latina, siendo la Argentina el cuarto productor mundial de litio,[377]​ el decimotercer mayor productor de oro,[378]​ el décimo de plata.[379]

Argentina posee la tercera reserva mundial de litio y se sitúa en la cuarta posición en cuanto a producción de este mineral,[380]​ esto de debe a que parte de su territorio se encuentra en una zona denominada Triángulo del Litio, que concentra el 85% de las reservas mundiales.[381]​ Argentina posee el 32 % de las reservas de litio de Sudamérica.[382]​ Diferentes analistas indicaron que Argentina será el segundo mayor productor mundial de litio en 2022 con una capacidad de producción proyectada de 290.000 toneladas anuales.[383]

Manufacturas

Fábrica de General Motors en Rosario, una de las más importantes en todo el planeta[384]
Producción de acero en San Nicolás, Provincia de Buenos Aires

El Banco Mundial enumera los principales países productores cada año, basándose en el valor total de la producción. Según la lista de 2019, Argentina tiene la 31a industria más valiosa del mundo (57.700 millones de dólares), detrás de México, Brasil y Venezuela, pero por delante de Colombia, Perú y Chile. [385]

En 2019, Argentina fue el 31º productor mundial de acero, el 28º productor de vehículos, el 22º productor mundial de cerveza, el 4º productor mundial de aceite de soja y el 3º productor mundial de aceite de girasol, entre otros productos industriales. [386][387][388][389]

La industria manufacturera argentina es el sector que más valor aporta al PIB, con un 23 % del total en 2005, aunque su participación se redujo de un 17,5% en 2007 a un 15% en 2019.[390]​ El sector industrial manufacturero también es uno de los sectores principales de generación de empleo (junto con el comercio y el sector público), con 13% en 2007.[391]​ Hacia 2017 la actividad industrial representaba el 25,6% del PBI y generaba 22,4% del trabajo registrado, conformada por más de 115.000 establecimientos industriales que generaban 1.38 millones puestos de trabajo formales.[392]

En la industria argentina se distinguen dos grandes sectores, de tamaño similar, que aportan cada una, aproximadamente un tercio de las exportaciones totales:[393]​ la agroindustria, denominada manufactura de origen agropecuario (MOA) y la industria de origen no agrario, denominada manufactura de origen industrial (MOI)

Entre las industrias de manufacturas de origen agropecuario se destaca la industria aceitera, integrante de la cadena de la soja, la de mayor crecimiento en las últimas dos décadas, concentrando el 31,8% del total del sector alimentos y el 20% de las exportaciones totales del país. Luego le siguen la de la carne (11,1%), la de la leche (7,7%), la del café y chocolate (7,5%), la del vino y otras bebidas alcohólicas (5,7%), la del pan, pastas y galletas (4,5%), la de la harina de trigo (4,5%), la de la cerveza (4,1%), etc.[394]

Las principales ramas de las industrias de origen no agropecuario, son la fabricación de automotores que aporta el 8,7% de las exportaciones, química (5,6%) y metalúrgica (5,3%), maquinaria (3,4%) y plásticos (2,6%) (porcentajes correspondientes a 2006).[395]​ También son importantes las industrias del papel, de las piedras preciosas, caucho y textiles.

A partir de 2003 la industria ha tenido un proceso de revitalización competitiva, movido principalmente por la política económica de dólar alto. Aunque la actividad industrial está mayormente orientada a sustituir importaciones, la industria de los automotores aporta el 7 % de las exportaciones, mientras que el sector siderúrgico aporta el 3 % del total. Otros sectores industriales importantes son el textil y calzado, alimentario, químico, papelero, maderero y cementero. En el caso particular del sector industrial alimentario, en los últimos años se han desarrollado, en muchas provincias, economías de tipo agroindustrial, mediante la creación de industrias de procesado y envasado, sobre todo de productos frutícolas, hortícolas, lácteos,[396]vitivinícolas y cárnicos. La producción local de línea blanca creció fuertemente desde el 2003 a 2013, la producción de heladeras creció un 402 % y la de lavarropas y la de cocinas un 201 % cada una.[397][398]

Históricamente el país tuvo importantes sectores industriales como la industria naval relacionada con la Flota Mercante de Argentina,[399]​ que se redujo considerablemente a partir de los años noventa a raíz del proceso de privatizaciones[400]​ y que en la actualidad se ha recuperado.[400]

El Gran Buenos Aires es el área industrial más importante del país, donde se concentra la mayor parte de la actividad fabril de la Argentina. Otros centros industriales importantes se ubican en Córdoba, Rosario, Tucumán y Mendoza, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego, muchos de ellos fomentados para descentralizar la industria. Entre 2009 y 2013, en Tierra del Fuego la producción de aires acondicionados creció de 0.57 a 1.5 millones; la de hornos microondas de 0.23 a 0.67 millones; la de televisores de 1.2 a 3 millones y la de celulares, de 0.4 a 14 millones.[401]​ En línea blanca, Argentina marcó récords de producción, con aproximadamente 1.1 millones de lavarropas, 1.1 millones de heladeras y frízeres, y 0.6 millones de cocinas.[402]

El período 2003-2012 se destaca por el avance de la producción de vehículos, de minerales no metálicos, de los insumos de la construcción, y de metalmecánica, la industria automotriz en la última década creció en promedio un 17 % anual. La producción metalmecánica tuvo un incremento del 7.5 % entre 2003 y 2012. En el caso del rubro textil, creció 3.8 % anual en los últimos años. Otros rubros que mejoraron en última década fueron la producción de papel y cartón, que pasó de un crecimiento anual promedio del  %; la de caucho y plástico 5.2 %; y la de edición e impresión al 6 %.[403]

En lo que respecta al sector industrial, cabe señalar que durante el período comprendido entre los años 2003 y 2013, la Argentina ha experimentado una tendencia opuesta al resto de la región en relación a la participación del PIB Industrial sobre el PIB Total. Mientras que para el conjunto de América Latina y el Caribe y para Brasil, la participación del PIB industrial ha disminuido a lo largo del período, en la Argentina se ha incrementado.[404]

También hubo un fuerte crecimiento en la producción de electrodomésticos, se espera que en 2013 una producción de 1 056 000 lavarropas automáticos, y unos 380 000 semiautomáticos, lo que marca un nuevo récord histórico.[405]

La producción de automóviles se incrementó desde los 169 621 vehículos fabricados en 2003 al récord histórico de 828 771 unidades solo en 2011, lo que representó un crecimiento del 388 %, y que se ajusta al 350 % de incremento a lo largo de los últimos diez años. La industria automotriz es el segundo sector industrial más relevante en términos de IED (inversión extranjera directa). En el período 2008-2013 se registraron inversiones por 16 900 millones de pesos en empresas automotrices, orientados a la producción de nuevos modelos, ampliación de plantas, desarrollo de proveedores y capacitación.[406]​ El sector automotriz experimentó durante la década 2003-2013 un crecimiento exponencial de producción de casi el 400 %.[407]

Desde el 2003 se duplicó el PIB industrial, al registrar un aumento del 105 %, con una fuerte suba de la productividad laboral. Se logró además un crecimiento diversificado, en especial en sectores de alto valor agregado: el sector automotor creció en este período un 409 %; el de minerales no metálicos un 177 %; la metalmecánica un 175 %; el textil, 158 %; el de caucho y plástico 102 %.[408]

Desde el año 2003, hasta el 2013, se registró un crecimiento de las exportaciones in