Alcázar de Segovia

Alcázar de Segovia
bien de interés cultural y Patrimonio de la Humanidad
Localización
País EspañaBandera de España España
Comunidad Castilla y León Castilla y León
Provincia Segovia Segovia
Localidad Segovia
Coordenadas 40°57′09″N 4°07′57″O / 40.9525, -4.1325
Información general
Otros nombres Castillo de Segovia
Usos Castillo y Museo de la Ciudad Vieja de Segovia (España), Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Palacio de los reyes de Castilla
Estilo Herreriano, mudéjar, gótico y románico
Parte de Ciudad vieja y acueducto de Segovia
Construcción 1120
Propietario Corona de Castilla, Monarquía Hispánica, Academia de Artillería de Segovia y Patronato del Alcázar de Segovia
Ocupante Patronato del Alcázar de Segovia
Detalles técnicos
Material piedra
Diseño y construcción
Arquitecto Francisco de Mora, Juan de Herrera y Gaspar de Vega
Bien de interés cultural
Patrimonio histórico de España
Categoría Monumento
Código RI-51-0000861
Declaración 3 de junio de 1931

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Tipo Cultural
Criterios i, iii, iv
Identificación 311
Región Europa y América del Norte
Inscripción 1985 (IX sesión)
https://www.alcazardesegovia.com/

El Alcázar de Segovia, que data de principios del siglo XII, es uno de los castillos medievales más famosos del mundo[1]​ y uno de los monumentos más visitados de España.[2]​ Por sus estancias han pasado veintidós reyes,[3]​ además de algunos de los personajes más destacados de la historia.

Su imponente perfil se levanta, majestuoso, sobre el valle del Eresma y es símbolo de la Ciudad vieja de Segovia, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1985.[4]

Palacio y fortaleza de los Reyes de Castilla, su traza refleja el esplendor de la corte durante el medievo, y sus muros han sido testigos de batallas, intrigas palaciegas, bodas reales y sucesos asombrosos. En su milenaria existencia, el Alcázar ha sido castro romano, fortaleza medieval, palacio real, custodio del tesoro real, prisión de estado,[5]Real Colegio de Artillería y Archivo General Militar.

Fue la primera residencia de los Reyes castellanos[6]​ya que al menos desde 1135, dos siglos antes que el palacio de Tordesillas o el Alcázar de Sevilla, la familia real de Castilla tenía aposentos en el Alcázar conocidos como el "Palacio Mayor".

En la torre vieja, la del Homenaje, se custodiaba el tesoro de la Corona de Castilla,[7]​ de donde salieron los fondos para financiar, entre otras empresas, el primer viaje de Cristóbal Colón y el descubrimiento de América.

En 1437, los libros de la administración real llegaron al Alcázar, creando uno de los primeros archivos reales[8]​ de Castilla[7]​, que luego fueron el germen de lo que es hoy el Archivo general de Simancas. El Alcázar también albergaba la sede de la armería regia[7]​, que hoy en día se exhibe en la Real Armería de Madrid.

Ha sido testigo de numerosos eventos históricos cruciales, entre estos se incluyen:

La fortificación tiene fundamentos romanos, probablemente restos de un antiguo castro, y en la base de su muralla hay estelas funerarias reutilizadas.[10]​Aunque la verdadera historia del Alcázar comienza con la Reconquista, cuya evolución coincide con la del castillo, si bien con importantes remodelaciones posteriores, como la techumbre de pizarra que mandó hacer Felipe II y que convierte al Alcázar de Segovia en el castillo “más europeo” de la península, siendo uno de los ejemplos más notables de fortaleza militar y un caso único en la historia de la arquitectura española y europea, castillo y palacio real, cual su apelativo indica: "alcáçar", con el que ya se le conoce en 1135, reinando Alfonso VII el emperador.

Orson Welles lo utilizó en Campanadas a medianoche, y su contorno esbelto y elegante fue en el que se inspiró[11]Walt Disney para el castillo de ''Blancanieves y los siete enanitos'' película de 1937[12]​considerada el primer film de animación de la historia del cine.

Fernando Chueca Goitia lo definió como "proa de Castilla y solar de su monarquía" y el coronel de Artillería Eduardo de Oliver-Copóns dejó escrito en 1916 que el Alcázar es «el modelo perfecto de los fantásticos castillos descritos en sus romances de viajes por los ingeniosos trovadores que errantes cruzaban todas las comarcas en busca de la dama digna, por sus perfecciones, de ocupar su pensamiento y enamorar su corazón, para a los pies del amurallado recinto donde se encerraba, cantar sus trovas y tañer sus cítaras».

Historia[editar]

Vista del alcázar

Segovia entre el siglo V a. C. y y el siglo XI d. C.[editar]

Los restos más antiguos hallados en el lugar son unos sillares de granito similares a los del acueducto romano, lo que hace suponer que en tiempos de la dominación romana de la ciudad ya hubo de haber un castro o fortificación. Sobre los restos de este, el alcázar fue erigido como fortaleza.

El Alcázar durante los primeros siglos del medievo (1025-1369)[editar]

La primera noticia documental que se conserva del edificio data del año 1125, poco después de que Alfonso VI de León reconquistase la ciudad, aunque no es hasta 1155 cuando aparece citado con la denominación de alcázar, en una carta custodiada en el archivo de la catedral.[13]

Fue residencia del rey Alfonso VIII. En 1258, reinando Alfonso X, se hundió el palacio cuando el rey se encontraba en su interior. Este núcleo más antiguo corresponde con la sala de armas. Fue numerosas veces restaurado y ampliado, posiblemente desde Alfonso X hasta Felipe II. A este último se debe su aspecto actual, su "silueta" lo hace único entre los castillos españoles.[14]

Palacio real de los Trastámara (1369-1516)[editar]

En la Edad Media, por su seguridad como por la proximidad de zonas de caza, el Alcázar se convirtió en una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla, en especial de Alfonso X. Fue habitado muchas veces y llegó a ser uno de los más suntuosos palacios-castillos en el siglo XV, siendo testigo mudo de acontecimientos claves de la Historia de España como la proclamación de Isabel la Católica (13 de diciembre de 1474) o la misa de velaciones entre Felipe II y Ana de Austria (14 de noviembre de 1570) en su capilla.

El rey Alfonso X “el Sabio” convocó Cortes en 1256, las primeras que tuvieron lugar en el Alcázar. Las actuaciones de remodelación, ampliación y decoración del Alcázar, que se iniciaron con Catalina de Lancaster en 1412 y que alcanzarían su apogeo durante el reinado de Enrique IV, hicieron del mismo un edificio admirado por cuantos viajeros llegaban al mismo.

El Alcázar había pasado de su estricta función militar, a ser un gran edificio institucional donde se custodiaba el tesoro regio, el archivo del reino y la armería real. Este cambio tomará forma en la decoración de diversas estancias. Por lo que atañe al archivo, fueron Juan II y Enrique IV quienes, en verdad, comenzaron de forma sistemática la tarea de salvaguardar la documentación histórica. Consta que, en 1437, Juan II ordenaba trasladar al Alcázar diversos registros “al mi archivo de la cibdad de Segovia”, lo que supone la existencia de uno de los primeros archivos reales de Castilla.

Fue durante los reinados de Juan II (1406-1454) y de su hijo Enrique IV (1454-1474) cuando el Alcázar llega a su cima, tanto por el papel desempeñado en el complejo juego político de aquellos turbulentos años como por la activa vida cultural que en él tuvo lugar y su espléndida decoración.

El Alcázar y los primeros monarcas de la casa de Austria (1516-1621)[editar]

Torre de Juan II vista desde la plaza de la Reina Victoria Eugenia que da acceso al edificio.
Torre de Juan II vista desde la plaza de la Reina Victoria Eugenia que da acceso al edificio

La Casa de Austria (1516-1621) apenas utilizará el edificio. No obstante, aún tendrá un papel relevante en dos momentos: la Guerra de las Comunidades (1520-21) y la boda de Felipe II con Ana de Austria (1570).

El Alcázar en los siglos XVII, XVIII y XIX (1621-1862)[editar]

Prisión de estado[editar]

Desde el medievo el Alcázar había servido ocasionalmente como prisión para personajes ilustres, pero desde las primeras décadas del siglo XVII la fortaleza asumió de un modo permanente la función de prisión de estado, al igual que la Bastilla, en Francia, o la Torre de Londres, en Inglaterra.

En sus estrechas y frías prisiones pasaron días penosos nobles caídos en desgracia como Don Álvaro de Luna[15]​ y otros imaginarios como Don Torcuato de "El Delincuente Honrado" de Jovellanos, una función que desempeñó hasta el siglo XX, cuando el gobierno republicano encarceló allí al general Berenguer, en 1931, a causa de su intervención, siendo presidente del Consejo de Ministros, durante los últimos meses de la Monarquía, contra el fracasado pronunciamiento de Jaca.

Durante los reinados de Felipe IV y Carlos II, últimos monarcas de la casa de Austria, muchos personajes de importancia política pasaron por sus celdas. El de mayor significación fue sin duda Francisco de Guzmán y Zúñiga, marqués de Ayamonte, detenido en 1644 por participar en la conspiración del duque de Medina Sidonia, fue ejecutado en Segovia cuatro años después. Otro preso notable fue el noble francés Enrique de Lorena, duque de Guisa, que fue encerrado en 1648 tras su participación en la insurrección de Sicilia y obtuvo su libertad cinco años después.

Entre los presos más pintorescos que pasaron por el Alcázar se encuentra el italiano Vincenzo Lupati, encerrado en 1636 por haber estafado a la corona ofreciendo convertir cualquier metal en oro y que finalmente fue ejecutado. También se puede mencionar a María Mancini, sobrina del cardenal Mazzarino y esposa del noble italiano Lorenzo Colonna, que en 1680 pasó varios meses en la fortaleza después de abandonar a su marido y negarse a volver con él.

Otro preso de importancia fue el barón de Montigny, hermano del conde de Horn, detenido y encarcelado en el Alcázar en septiembre de 1567 por su participación en una conjura en Madrid. Aunque hubo varios intentos de liberarlo, finalmente fue trasladado al castillo de Simancas y ejecutado en octubre de 1568. Otros presos famosos del Alcázar incluyen los condes de Triviño y de Miranda, así como el príncipe don Carlos.

Real Colegio de Artillería (1764-1862)[editar]

En 1762 Carlos III fundó en Segovia el Real Colegio de Artillería, cuyo primer director fue el conde Félix Gazzola. El Colegió quedó instalado el 16 de mayo de 1764 y permaneció en el Alcázar, con leves paréntesis. Este centro docente se convirtió muy pronto en un referente, y el mejor y más perfecto exponente de la enseñanza militar ilustrada.

En febrero de 1792, como un gabinete más del centro docente artillero, se inauguró un gran laboratorio de química en un edificio muy próximo al Alcázar (Casa de la Química). Al frente del laboratorio se incorporó el científico mejor pagado de la Ilustración Española, el químico Louis Proust, quien solicitó una infraestructura, aparataje y medios tales que él mismo, en su lección de apertura del Laboratorio, lo definió como “el mejor de Europa” en su género.

El objetivo de la puesta en marcha de este laboratorio era completar el plan de estudios de los Cadetes con un gabinete en el que se les facilitara el estudio de la historia natural y de la química, especialmente de la metalúrgica. En este laboratorio realizó el químico francés sus investigaciones, cerrando la formulación de la Ley de las Proporciones Definidas.

En la época moderna (1862-actualidad)[editar]

El incendio de 1862[editar]

Vista del alcázar tras el incendio de 1862 en una ilustración de Isidro Gil

En 1862, un incendio destruyó las suntuosas techumbres de las salas nobles, que pudieron ser reconstruidas fielmente con posterioridad, gracias a la existencia de grabados realizados por José María Avrial y Flores en 1839.[16]

En 1898 se instaló en la primera planta del edificio el Archivo General Militar, que actualmente continúa en el Alcázar.

En 1931 fue declarado monumento histórico artístico.

El Alcázar también fue utilizado como prisión durante la Segunda República, cuando el gobierno republicano encarceló allí al general Berenguer en 1931 a causa de su intervención durante los últimos meses de la Monarquía del Alfonso XIII

Creación del Patronato del Alcázar[editar]

Por Decreto de 18 de enero de 1951 se crea el Patronato del Alcázar de Segovia con la misión de regular la utilización del edificio y sus anexos en beneficio del acervo cultural; velar por la conservación, entretenimiento y protección artística del monumento; y fomentar que el público pueda disfrutar de un “Museo del Alcázar de Segovia” que sea un archivo de recuerdos para conservar la memoria de su triple aspecto de Alcázar Regio, Recinto Militar y Real Colegio de Artillería.

Último acto oficial como monarca de Juan Carlos I[editar]

El acto conmemorativo del 250.º del Real Colegio de Artillería, celebrado en el Alcázar de Segovia el 16 de mayo de 2014, estuvo presidido por el rey Juan Carlos I, siendo el último acto oficial al que asistió, antes de anunciar su abdicación.

En la actualidad[editar]

Actualmente, el Alcázar de Segovia es considerado uno de los castillos más espectaculares del mundo. Su arquitectura única, su ubicación estratégica y su rica historia lo hacen verdaderamente inolvidable. Su gestión es un ejemplo único en materia de difusión y conservación del patrimonio histórico y artístico, con la ventaja de que las visitas generan los ingresos suficientes como para garantizar el mantenimiento, la seguridad y la salvaguarda de un legado histórico que impresiona.

Descripción[editar]

Vista nocturna del castillo
Vista nocturna del castillo

La distribución del castillo se divide en dos áreas: la exterior, con un patio herreriano, foso, puente levadizo y la torre del homenaje, y las dependencias interiores que incluyen una capilla y varias salas nobles (sala del Trono, de la Galera, de las Piñas, de los Reyes y otras) que pueden visitarse en la actualidad.

Su planta es muy irregular y se adapta al cerro sobre el que se levanta. Destaca la muy bella torre del homenaje, cuadrada con cinco torreones, estancia cubierta de cañón apuntado y ventanales geminados. Fue levantada siendo rey Juan II y en un principio sirvió de sala de armas.

En el interior, los salones y estancias fueron decorados con gran lujo y belleza por pintores y artistas mudéjares.

El esgrafiado de su fachada[editar]

Los registros históricos más antiguos de la técnica del esgrafiado en Segovia se asocian con el Alcázar, datando de la época del siglo XIV. Esta técnica, aplicada en la fachada del Alcázar, se caracteriza por la inclusión de piezas negras en las intersecciones de patrones geométricos, lo cual trasciende su función puramente estética. La inclusión del elemento conocido como "moco de pavo" o "escoria de herrero" constituye un aspecto notable de esta técnica, generando interés y preguntas frecuentes entre los visitantes del castillo.

Este elemento, un pequeño punto negro visible en la fachada, desempeña un papel fundamental en la preservación de la decoración. Compuesta por una mezcla de hierro y carbón con una textura porosa, la escoria de herrero se integra deliberadamente en las fachadas para fortalecer el esgrafiado. Su capacidad para absorber humedad, formando gotas que eventualmente caen, explica su nombre popular y es crucial para prevenir la disolución de la cal por la humedad, evitando así la degradación de la decoración.

Resulta interesante que la expresión "esto no es moco de pavo" parece tener su origen en este contexto arquitectónico, subrayando la relevancia de elementos que, pese a parecer insignificantes, son fundamentales para la integridad y estética de las fachadas esgrafiadas.[17]

Torre de Juan II[editar]

Sala del palacio Viejo
Sala de la Chimenea
Vista de la sala del Trono, con el lema de los Reyes Católicos "tanto monta" en el frontal del dosel
Sala de la Galera, con el mural de la coronación de Isabel la Católica al fondo
Cámara Regia
Sala de los Reyes
Sala de la Armería

La torre de Juan II fue construida entre 1440 y 1465 y es considerada un gran ejemplo de la arquitectura gótico-civil española.

Esta torre fue empleada como prisión de Estado, al igual la Bastilla o la Torre de Londres y fue un símbolo de la potestad absoluta de la monarquía hispánica, con una singular nómina de ilustres presos, que fueron recluidos en el recinto más protegido y seguro de la fortaleza.

Se asienta sobre una torre anterior del siglo XIII de la que se conserva un ventanal mudéjar de influencia almohade. Sus impresionantes 80 metros de altura se dividen en tres pisos gracias a tres líneas de impostas.

Está decorada exteriormente con motivos circulares esgrafiados y rematada con almenas, algunas de ellas decoradas con los escudos de Castilla.

Se puede acceder a la parte superior tras subir 152 escalones por una escalera de caracol. Las espectaculares vistas de 360° de la ciudad y su entorno natural que se pueden disfrutar desde lo alto, hacen que el esfuerzo merezca la pena: Una bellísima vista de la ciudad vieja de Segovia, el Santuario de la Fuencisla, construido junto a unas peñas en la parte baja de la ciudad; el cementerio judío, conservado junto al antiguo barrio judío; la Iglesia de La Vera Cruz, una antigua iglesia templaria de inusual planta dodecagonal; el Monasterio de El Parral y los barrios de San Marcos y Zamarramala.

La Galería o Terraza de Moros[editar]

Sirviendo como de zócalo a la fachada del Alcázar, se extiende a lo largo de todo el frente, una terraza amurallada: es la Galería o Terraza de Moros, así llamada porque sobre ella hacía centinela la guardia mora de Enrique IV.

Hasta el incendio de 1862 estaba cubierta por una amplia techumbre de pizarra -como aparece en los grabados de época romántica-que, si añadía gracia al conjunto, restaba esbeltez a la gran torre.

El foso y la entrada al castillo[editar]

Para acceder al castillo, es necesario cruzar un foso defensivo de 26 metros de profundidad. Este foso, que siempre fue seco, antiguamente se cruzaba mediante un puente levadizo, pero ahora se atraviesa mediante un puente de piedra construido durante el reinado de Felipe II y una pasarela de hierro.

El foso es de origen natural y fue excavado a lo largo de los siglos, utilizando las piedras extraídas para la construcción del castillo. En el fondo del foso, a una profundidad de 23 metros, todavía se pueden ver algunos sillares a medio labrar que nunca llegaron a utilizarse.

La cárcava del foso, que debió tener su origen en un corte natural de la roca, fue ampliada por Enrique IV y luego de nuevo durante las obras de remodelación del castillo promovidas por Felipe II. En tiempos de Enrique IV, se utilizaba para guardar osos y se aprovechaba para la extracción de piedra para la construcción de las defensas del castillo.

A la izquierda del foso, en el extremo sur de la cárcava, se puede ver una parte de la misma con la morfología que debió tener en tiempos de Enrique IV y que no fue ampliada durante la reforma de Felipe II.

Huerta del Rey[editar]

La "Huerta del Rey", también conocida como "Parque Norte del Alcázar de Segovia", es un espacio histórico y natural ubicado entre las rocas en las que se asienta el Alcázar y el río Eresma, lleva el nombre de "Huerta del Rey" en recuerdo de su pasado como lugar de cultivo que abastecía a la Corte Real instalada en el Alcázar de Segovia. Se le considera el primer jardín romántico español[18]​. En la actualidad, pese a estar cerrado al público, es un espacio verde que conserva vestigios de su historia y que sigue siendo parte fundamental -y protegida- del paisaje de la ciudad.

Estancias interiores[editar]

Sala de Ajimeces o del Palacio Viejo[editar]

Esta fue la sala principal del antiguo Alcázar: un gran espacio rectangular que constituía la sala principal del llamado Palacio Mayor de la vieja residencia de la dinastía de los Borgoña, escenario de las celebraciones festivas de la corte.

Es una de las más antiguas del Alcázar, remontándose su comienzo al siglo XII con el rey Alfonso VIII. Esta sala es, por tanto, una de las que se corresponden con el primitivo Alcázar.

Tiene su entrada desde el patio de armas y debe su nombre a las cuatro ventanas dobles o ajimeces que antes de las reformas efectuadas por Enrique IV recaían al exterior del Eresma en tiempos del rey Alfonso VIII. En arquitectura se conoce como ventana geminada o ajimez a la ventana que se compone de dos arcos idénticos enlazados por una columnilla o pilar denominada parteluz. Dichas ventanas se abrían entonces a una terraza que, cubierta luego, se convirtió en la Sala de la Galera. Las ventanas que aquí se pueden encontrar son de las conocidas también como festejadores pues en ellas se sentaban los prometidos a conversar.

Las ventanas disponen en sus zócalos de curiosas pinturas mudéjares que representan grandes aves, semejantes a avestruces y algunos restos de pinturas mudéjares de color rojo sobre fondo blanco, conocidas como lacerías. Estas pinturas son testimonio de la organización original de la estancia y del gusto de los monarcas castellanos por la ornamentación islámica.

Actualmente alberga, además, una impresionante composición de caballos y caballeros, enjaezados y armados para torneo con magníficas armaduras de acero, así como otras variadas armaduras de distinto tipo y repartidas por sala, cedidas todas ellas por la Fundación Lázaro Galdiano.

Lacerías[editar]

Los zócalos de estilo mudéjar situados entre las ventanas, conocidos como lacerías, son una de las manifestaciones más destacadas de la tradición islámica en la pintura en Segovia. Son parte de la decoración original del Palacio Viejo y de restos de pinturas encontrados en una reforma efectuada en la Casa de Argila, una vivienda del siglo XIII del cercano barrio de las Canonjías.

Estas pinturas se caracterizan por la técnica de fresco y por la utilización de un tono rojizo como base, obtenido a partir de un óxido de hierro conocido como almagre.

Las lacerías se realizaron entre los siglos XII y XIV y fueron conocidas en la documentación bajomedieval como "pintura de lo morisco" o "pintura de echar cintas". Su origen se remonta al califato cordobés y continuaron siendo utilizadas de forma menos destacada en los siglos XVI y XVII.

Sala de la Chimenea[editar]

Corresponde a la ordenación del alcázar en tiempos de Felipe II. El mobiliario es del siglo XVI. En las paredes se pueden contemplar un retrato de Felipe II y otro de Felipe III, un tapiz flamenco del siglo XVI con el tema de los desposorios de Nuestra Señora y una curiosa representación donde se puede contemplar el aspecto del alcázar anterior a la reforma de las techumbres y donde se puede ver, asimismo, la antigua catedral de Santa María que se encontraba emplazada en la actual plazuela del alcázar.

Sala del Trono o del Solio[editar]

La portada que comunica con la Sala de la Chimenea conserva intacta su decoración mudéjar original. Cubre la estancia una armadura ochavada, similar a la destruida por el incendio, que fue labrada en 1456. Por debajo se encuentra un ancho friso de yeso que mantiene su decoración original a pesar de los estragos del incendio.

Los tronos bajo dosel con el blasón de los Reyes Católicos y su divisa "Tanto monta" son obra de principios de siglo. En las paredes se encuentran los retratos de los mismos reyes, que forman parte de la iconografía de reyes encargada por la reina Isabel II. El retrato de la reina Isabel está firmado por Madrazo y el de don Fernando por Montañés.

La vidriera del ventanal representa a Enrique IV de Castilla y es obra del artista segoviano Carlos Muñoz de Pablos, también autor de las vidrieras que se pueden contemplar en las demás salas.

Sala de la Galera o Sala de Embajadores[editar]

Recibe su nombre del antiguo artesonado que tenía la forma de casco de barco invertido.

La sala fue construida por la reina Catalina de Lancáster en 1412, durante la minoría de su hijo Juan II de Castilla. El friso es mudéjar de yeserías con una doble inscripción: la superior con una oración eucarística y la inferior con datos sobre la ejecución de la sala.

Originalmente, se llamaba Sala de Embajadores y era el lugar en el que los invitados esperaban para tener audiencia con la realeza.

Según las crónicas y los viajeros, era la sala más hermosa del Alcázar y se encontraba cubierta por "la más espléndida armadura del palacio", de madera dorada y policromada, de factura muy similar a la que luce la capilla mayor de la iglesia conventual de Santa Clara de Tordesillas.

Desaparecida la techumbre, durante el incendio del 6 de marzo de 1862, el Patronato del Alcázar llevó a cabo la reconstrucción de esta, en el año 2000, sobre la base de los dibujos realizados por Avrial veinticinco años antes de su desaparición. La armadura, de cinco paños, apeinazada, con limas moamares y ejecutada en madera de cedro, fue construida por el carpintero vallisoletano Juan Givaja auxiliado por un nutrido grupo de artesanos, según proyecto del arquitecto Merino de Cáceres.

Apoya en un arrocabe de mocárabes y cintas, y el dorado del conjunto requirió un total de cuatro kilos de oro, aplicado en finísimos panes, dentro de una paciente y minuciosa labor de artesanos y especialistas, a lo largo de varios meses. El friso inferior es la única parte original del conjunto, superviviente del incendio.

En el muro sur se puede contemplar la conformación de la fachada norte del Palacio Viejo, ahora Sala de Ajimeces, antes de adosársela la crujía de la galera.

En los ventanales se encuentran dos vidrieras de Muñoz de Pablos que representan a Enrique II el de las Mercedes, fundador de la dinastía de Trastámara, rama bastarda de la casa de Borgoña, y a Enrique III el Doliente, nieto del anterior. Además, aparece el asesinato de Pedro el Cruel por parte de su hermanastro Enrique II y la muerte del hijo de Enrique II a consecuencia de una caída de caballo. Estas vidrieras están basadas en miniaturas realizadas por Hernando de Ávila en el siglo XVI, cuyos originales se conservan en el Monasterio del Escorial.

El mural de Carlos Muñoz de Pablos 'La proclamación de la reina Isabel'[editar]

Uno de los muros está decorado con una pintura, obra del mencionado Muñoz de Pablos. que representa la proclamación de la reina Isabel la Católica como reina de Castilla y de León en el atrio de la antigua iglesia de San Miguel de Segovia, un momento clave en la historia de España. El mural muestra a Isabel la Católica de pie, rodeada por personajes importantes de la época. El color blanco del vestido de Isabel el que acentúa su protagonismo en la obra.

El artista español prestó especial atención a la representación de los personajes y a la integración del mural en el ambiente de la sala de la galera del Alcázar de Segovia. Además, Muñoz de Pablos incluyó retratos de algunos de los descendientes de los caballeros que participaron en la proclamación de Isabel, lo que le da un toque personal y único a la obra. También enfatiza la participación de la nobleza y los poderes fácticos en la proclamación de Isabel como reina. De esta manera, Muñoz de Pablos incluyó en el mural a personajes como Juan de Contreras y López de Ayala (marqués de Lozoya), el cronista Mariano Grau, el militar Francisco Sintes Obrador y el militar Enrique de Ocerín y García. También incluyó al ayudante del artista, Vicente Llorente, y al hermano del artista, Ángel Muñoz de Pablos. Además de amigos y conocidos, Muñoz de Pablos retrató a su esposa, Eulalia Ruiz, y a su hija Carla, que aparecen asomadas a una galería en el extremo derecho del mural.

Muñoz de Pablos invita a fijar la atención en algunos detalles,[19]​ como un estandarte de la nobleza, objeto que estuvo presente en la proclamación y que hoy custodia la iglesia de San Martín; el relieve de la figura de San Miguel que luce la fachada de esta iglesia; la cruz que refleja la consagración de este templo o una paloma que aparece posada en un pequeño ventanal.

Sala de las Piñas[editar]

La Sala de las Piñas, situada al poniente del Alcázar, es una de las estancias más lujosas, construida por el monarca Enrique IV cuando aún era príncipe de Asturias. Se accede a través de una pequeña puerta desde la Sala de Reyes. En el friso de la sala se encuentra una inscripción que narra su fundación:

"ESTA CAMARA MANDO FASER EL MUY ALTO E MUY PODEROSO ILUSTRE SENOR PRINCIPE DON EMRIQUE FILLO PRIMOGENITO HEREDERO DEL MUY ALTO E MUY PODEROSO ESCLARECYDO PRINCIPE REY E SENOR IUHAN REY DE CASTILLA E DE LEON EL SEGUNDO LA CUAL SE ACABO DE OBRAR E FASER MES DE NOVIEMBRE DEL ANNO DE NUESTRO SENOR JESUCRISTO DEL MILL CCCC E LII AÑOS"

La sala recibe su nombre por las 392 piñas que adornan su techo, alternando con casetones de chellas o cuencos.

El ventanal de la sala está cerrado con una vidriera realizada por Carlos Muñoz de Pablos, que representa a Alfonso VIII "el de las Navas", uno de los grandes artífices del castillo segoviano, acompañado de su hija Berenguela. La estancia servía como despacho privado de los monarcas, y ha sido acondicionada con muebles y enseres de la época de los últimos Trastámara, incluyendo dos espléndidos bargueños del siglo XVI.

Los muros están cubiertos con rojos damascos que confieren una cálida majestuosidad al espacio. Destacan en la decoración un gran bargueño sobre credencia, dos arcas y un magnífico tapiz flamenco, además de la vidriera mayor y otra menor con las armas reales. Las piñas doradas del techo, junto con los elementos decorativos, crean un efecto visual de chorros de oro descendiendo sobre la sala, realzando su lujo y esplendor.

Cámara Regia[editar]

Las sobrepuertas de esta alcoba se han ornamentado, hace algunos años, con alfices y guarniciones de yeso procedentes del palacio madrileño del conde de Almodóvar, que reproducen los existentes en el palacio real de San Martín, en la propia ciudad de Segovia, residencia que fuera de Enrique IV y luego de sus hermanos los Reyes Católicos.

Algunos muebles y cuadros de época organizan una escenografía, evocadora del pasado medieval de la estancia. Cabe destacar la gran cama portuguesa, en madera de caoba, con dosel de terciopelo luciendo las armas de Enrique IV, y una deliciosa Sagrada Familia, pintura flamenca del siglo XVI del Maestro de Santa Anna Hofje.

Sala de los Reyes[editar]

La Sala de Reyes, es el gran salón del conjunto palaciego de los Trastámara, escenario de las grandes celebraciones palaciegas, muy principalmente de las reuniones de las Cortes del Reino.

Es indudablemente la Sala más impresionante del Alcázar y así debió sorprender enormemente a León de Rosmithal, quien nos dejó de ella una singular descripción:

“Hay en el Alcázar un elegantísimo palacio adornado de oro y plata y del color celeste que llaman azur y con el suelo de alabastro. Se ven allí dos patios edificados con esta piedra. En este palacio - se refiere a la Sala de Reyes- están las efigies de los Reyes que desde el principio ha habido en España, por su orden y en número de treinta y cuatro, hechas todas de oro puro, sentados en tronos con el cetro y el globo en las manos. Todos los reyes de España están sujetos a esta ley: que desde que ciñen la corona y bajo su reinado han de juntar tanto oro como pese su cuerpo para que puedan ocupar, al morir, su puesto entre los otros en el Palacio de Segovia.”

La estancia fue construida por Alfonso X, colocando en ella las efigies de los reyes de Asturias, León y Castilla, hasta su padre Fernando III. En tiempos de Enrique IV sufrió una total renovación, al tiempo que se completaba el repertorio regio hasta incluir la estatua del propio monarca.

Todavía, un siglo más tarde, Felipe II llevaría a cabo una profunda restauración del salón, incrementando en el friso la serie con las imágenes de retratos de las reinas propietarias, hasta entonces ausentes, además de los de sus bisabuelos los Reyes Católicos y de su abuela Juana I de Castilla, añadiendo igualmente las de los condes castellanos Fernán González y Rodrigo Díaz (El Cid Campeador) de y de los borgoñones Raimundo de Borgoña y Enrique de Lorena, en las cuatro sobrepuertas de la sala. La secuencia iconográfica de los Reyes de Castilla del Alcázar de Segovia es, cronológicamente, la primera de las que decoraron palacios españoles.

Mide 12 metros de ancho, 18 metros de largo y una altura casi igual. Está iluminado por cuatro ventanales y cuenta con un artesonado compuesto de hexágonos y rombos, destacando una gran piña central de mocárabes dorados. El tercio inferior de las paredes está decorado con cuadros y tapices.

En el balcón central de la sala, una cruz grabada en la piedra marca el lugar desde donde cayó el infante Don Pedro, hijo de Enrique II, quien fue enterrado en la Catedral de Segovia.

Hasta tiempos de Felipe II, una gran sarga pintada representando la batalla de Higueruela decoraba la pared de mediodía. Esta obra sirvió de modelo para un mural en el Real Monasterio de El Escorial y se perdió tras su traslado. Hoy, la sala se completa con el cuadro "La toma de Cádiz por los tercios segovianos" de Manuel Cabral Bejarano y copias de retratos de Felipe II y dos de sus esposas, Isabel de Borbón y Ana de Austria, realizados por Tiziano y Sánchez Coello. En 1574, Felipe II celebró aquí sus esponsales con Ana de Austria antes de la ceremonia religiosa en la capilla contigua.

Sala del Cordón[editar]

La Sala del Cordón, situada junto a la Sala de Reyes, es una estrecha galería con amplios ventanales que recibe su nombre por el cordón franciscano que adorna sus paramentos, evocando una leyenda sobre una blasfemia del Rey Alfonso X. Originalmente un adarve abierto, fue remodelada en tiempos de Enrique IV. La decoración actual, replicada tras el incendio del siglo XIX, incluye un techo compuesto por veintisiete pequeñas bóvedas de arista sobre arquillos acairelados, alternando dorado y azur, descansando en un friso dorado y rojo con pinturas zoomorfas en grisalla y veinticuatro escudos de Castilla y León.

En la parte inferior de la sala, una inscripción en letra gótica reza:

"ESTA OBRA MANDO FASER EL MUY ALTO E MUY PODEROSO ESCLARECIDO SEÑOR EL RREY DON ENRIQUE QUARTO AL QUAL DIOS TODOPODEROSO DEXE VEVIR E RREYNAR POR MUCHOS TIEMPOS E BUENOS LA QUAL SE ACABO DE OBRAR EN EL ANNO DEL NASCIMIENTO DEL NUESTRO SR. JEHU XPO DE MILL E QUATROCIENTOS E CINQUENTA E OCHO ANNOS LA QUAL FIZO POR SU MANDADO FRANCISCO ARIAS RREGIDOR DE SEGOVIA SU MAYORDOMO DE LAS DICHAS OBRAS E SEYENDO SU ALCAYDE EN LOS ALQUAZARES PERO RRUIZ DE MUCHARAS CAMARERO DE SU SENORIA."

Un doble arco en el costado sur conecta con la capilla vecina, permitiendo a los monarcas asistir a los oficios religiosos a través de una celosía de madera. La sala está adornada con tablas del siglo XV, dos sitiales corales de la misma época y dos jamugas del siglo XVI. Este espacio, uno de los más pequeños y decorados del Alcázar, se utilizaba como despacho real cuando el castillo era Palacio de los Reyes de Castilla.

El techo, distribuido en treinta y nueve espacios por dorados arquillos entrecruzados, es especialmente notable. Un doble friso de yeserías doradas y pintadas con figuras zoomorfas y trece blasones con las armas de Castilla y León, se apoyan sobre la inscripción gótica que revela su antigüedad. Varias tablas góticas, sitiales de alto respaldo y una arqueta de marfil completan el conjunto, repleto de evocaciones históricas.

El Tocador de la Reina[editar]

Junto a la Sala del Cordón, en el lado oeste, se encuentra el Tocador de la Reina, una pequeña habitación que antiguamente se conectaba con los aposentos reales de la planta superior mediante una escalera. Los zócalos están decorados con cerámica de cuenca aragonesa del siglo XVI. La estancia, aunque reducida, contiene varios cuadros y objetos de época. Una vidriera de Muñoz de Pablos en el ventanal hace referencia a la fundación de la ciudad y su obispado.

Capilla[editar]

La Capilla del Alcázar de Segovia, accesible a través de una ventana geminada románica, es un salón rectangular cubierto por un notable techo mudéjar ataurique del siglo XV, con un diseño de estrellas de dieciséis puntas. Este techo, originario de Cedillo de la Torre en Segovia, fue restaurado por García Ayuso e instalado en 1961 bajo la dirección del arquitecto Anselmo Arenillas. Inicialmente, la capilla presentaba una estructura abovedada en tres tramos de crucería sencilla, con una tribuna elevada a los pies, disposición similar a la actual.

En la capilla se encuentra la única obra que sobrevivió al incendio del siglo XIX, "La Adoración de los Magos" de Bartolomé Carduccio, pintada en 1600, que originalmente estaba sobre el altar mayor. Actualmente, el altar está ocupado por un retablo plateresco, atribuido al "Maestro de Portillo" y procedente de la parroquia de Viana de Cega en Valladolid, fechado en 1523. Este retablo, que originalmente perteneció a la cartuja de Nuestra Señora de Aniago, está ricamente ornamentado y estructurado en tres calles y dos entrecalles, sobre un zócalo y una predela.

La calle central del retablo alberga una hornacina con una imagen de Santa Bárbara, patrona de la Artillería, y en el ático, un Calvario. En la calle lateral izquierda, se encuentran las escenas de la Anunciación y la Adoración de los Reyes, y en la derecha, el Nacimiento y la Purificación. Las entrecalles contienen imágenes de San Sebastián, Santa Ana y San Agustín a la izquierda, y de San Roque, San Gregorio y San Ambrosio a la derecha. En el centro de la predela, la puerta del tabernáculo está decorada con medallones que representan a Santo Domingo, San Francisco, San Pablo y San Pedro. Los lados presentan pequeñas hornacinas con los Padres de la Iglesia, todas las tablas están adornadas con doseletes dorados de tradición gótica.

En el muro del lado del evangelio, un retablo gótico flamenco de menor tamaño, dedicado a Santiago Matamoros, muestra al santo a caballo con atuendo de peregrino en el panel central. Este retablo, procedente de Megeces del Monte en Valladolid, incluye en las calles laterales imágenes de San Sebastián y Santa Águeda a la izquierda, y de San Bernardo y Santa Escolástica a la derecha. La predela presenta ángeles turiferarios que custodian el sagrario.

Otras piezas destacadas en la capilla incluyen un Enterramiento de Cristo de Segrelles, una tabla flamenca representando un Calvario y varios sitiales de coro de estilo barroco. La capilla está separada de la antecapilla por una reja renacentista del taller de Cristóbal de Andino, originaria de la iglesia de San Martín de Fuentidueña, cuyo ábside se encuentra hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York, en la sección "The Cloisters".

Sala de Armas o Real Armería[editar]

El alcázar albergó desde sus inicios la armería de la Casa de Trastámara y fue el precedente de las colecciones de armas que finalmente se reunieron en la Real Armería de Madrid.[20]

La Armería es una sala que refleja el estilo castrense del Alcázar y cuenta con una bóveda de cañón apuntado y dos ventanas geminadas.

Se encuentra situada en la planta baja de la Torre del Homenaje y actualmente alberga una gran cantidad de piezas de armadura, espadas, lanzas, alabardas, morteros, culebrinas y bombardas, así como antiguas banderas con heráldica.

También se encuentra en la sala una ballesta conocida como la ballesta de Carlos V, que se cree que perteneció al emperador y que se destaca por su riqueza ornamental y su semejanza con la que se ve en un cuadro de Lucas Cranach.

Cámara del tesoro[editar]

Una pequeña puerta de la Sala de armas del Alcázar, con delicada reja románica, procedente del palacio fortaleza segoviano conocido como la Torre de Hércules, da acceso a la antigua cámara del tesoro donde, hasta tiempos de los Reyes Católicos, se guardaban los caudales del reino de Castilla y los títulos de propiedades del reino, conocido como “Tesoro de los alcázares de Segovia".

El Alcázar era, además de Palacio Real de Castilla, guardián de los fabulosos tesoros de los Trastámara. De su custodia se encargaba el tesorero de la fortaleza que junto con el alcaide, eran sin duda los oficios más antiguos de cuantos han existido en Segovia, con su origen por los años de 1088.

Cuentan las crónicas que los últimos dineros que de aquí salieron, fueron para costear el viaje de Colón a las Indias y al morir la Reina Católica la mayor parte del tesoro regio se había perdido.

Hoy la cámara del tesoro tan solo alberga unos viejos arcones con sofisticados cierres de seguridad, como testimonio de lo que fue en lejanos tiempos.

Museo del Real Colegio de Artillería[editar]

En la crujía opuesta a la del palacio viejo se encuentran las salas dedicadas al Real Colegio de Artillería, el colegio militar más antiguo de Europa. Fundado por Carlos III bajo el espíritu de la Ilustración en 1762, el Real Colegio permaneció en el Alcázar de Segovia durante casi un siglo, hasta el incendio del 6 de marzo de 1862. En el pórtico de entrada se encuentra el escudo del Colegio, colocado en 1764, flanqueado por un mortero pedrero fechado en 1487 y un cañón letrado fundido en 1797.

Este museo conmemora la evolución del Real Colegio y de la artillería española, tanto en sus aspectos tácticos (empleo) como técnicos (fabricación). Los objetos y textos expuestos no están presentes por su valor intrínseco, sino por su contribución a la historia que se pretende narrar. El museo se estructura en tres zonas funcionales: una zona central con cubos explicativos sobre la evolución del Real Colegio, una zona exterior al sur dedicada a la evolución técnica, y una zona norte hacia el patio de armas centrada en la evolución táctica.

Cronológicamente, el museo distingue cuatro etapas históricas:

  • Primera etapa: Fundacional (1764-1790) En esta etapa, se destacan figuras clave en la creación del Real Colegio, como el Rey Carlos III y Don Félix de Gazola, Inspector General de Artillería. También se presenta un grabado del Padre Antonio Eximeno, primer Jefe de Estudios, quien pronunció el discurso inaugural el 16 de mayo de 1764.
  • Segunda etapa: El esplendor de la ciencia (1790-1808) Durante este periodo, se instala un laboratorio de química en el Alcázar bajo la dirección del químico francés Luis Proust. Sus investigaciones se publicaron en los "Anales del Real Laboratorio", donde formuló la Ley de las Proporciones Definidas. Además, Proust y los cadetes del Real Colegio realizaron la primera elevación aerostática de un globo cautivo con fines de observación militar en Aranjuez en 1792.
  • Tercera etapa: Artillería, Química e Historia natural (1814-1823) En esta breve etapa, destaca Don Martín García Loygorri, Director General de Artillería, quien trabajó para que el Real Colegio recuperara su nivel de enseñanza. Se reinstaló un laboratorio de química y se amplió con un gabinete de ciencias naturales y mineralogía, adquiriendo el Gabinete de Mineralogía del naturalista Casimiro Gómez Ortega.
  • Cuarta etapa: El regreso definitivo del Colegio al Alcázar, la ciencia vence (1839-1862) En esta etapa, se refuerza la formación científica de los oficiales de artillería, destacando avances como el ánima rayada, el bronce comprimido y el acero, y las piezas de retrocarga. Estas innovaciones se desarrollaron en las fábricas de la Maestranza de Sevilla y Trubia (Asturias). Don Francisco Javier Azpíroz y Jalón, Conde de Alpuente, Director General de Artillería, fue una figura destacada que impulsó la ampliación de responsabilidades de los oficiales en las fábricas de armamento.

Entre la segunda y tercera etapas, la Guerra de la Independencia obligó al Real Colegio a trasladarse temporalmente a Palma de Mallorca (1811-1814), retornando al Alcázar tras la contienda. Entre la tercera y cuarta etapas, la entrada de los “Cien mil hijos de San Luis” en 1823 provocó la disolución del Real Colegio y la creación del primer Colegio General Militar en el Alcázar en 1824. Tras su restauración en 1830 y su instalación en Alcalá de Henares, el Colegio regresó definitivamente al Alcázar en 1839.

Archivo General Militar de Segovia[editar]

Alberga además el Archivo General Militar de Segovia, el archivo histórico más antiguo de las Fuerzas Armadas de España.

En la cultura popular[editar]

  • El Alcázar sirvió de inspiración en algunas de las películas de Walt Disney más icónicas: en conmemoración de los 100 años de la fundación de la multinacional del entretenimiento confirmó oficialmente que el perfil del alcázar segoviano sirvió de inspiración a sus dibujantes en 1937 para diseñar el castillo en el que residía la malvada reina de Blancanieves y los siete enanitos[21][22]​.
  • Las salas de Reyes y del Trono del Alcázar de Segovia fueron los espacios utilizados para el rodaje del filme de John Glenn Cristóbal Colón: el Descubrimiento, Las escenas representan el encuentro que los Reyes Católicos tuvieron con Colón en el medieval alcázar segoviano antes de que el descubridor emprendiera viaje hacia América y contaron entre otros actores con Marlon Brando,[23]Tom Selleck y Raquel Ward.
  • Mister Arkadin (Mr. Arkadin) (1955) de Orson Welles tuvo como uno de sus escenarios el Alcázar de Segovia,[24]​ castillo del protagonista.
  • La princesa de Éboli (Título original That Lady) es una película de 1955, dirigida por Terence Young y protagonizada por Olivia de Havilland. En dicha película, el Alcázar se usa como representación del Palacio del Duque de Pastrana en Guadalajara.[25]
  • El Alcázar de Segovia sirvió como escenario de la casa francesa de Sir Lancelot du Lac, Joyous Gard, en la película-musical de 1967 Camelot.
  • Algunas escenas del interior del palacio han aparecido en series españolas de televisión como Isabel y Águila Roja.[26]
  • La nueva serie ‘La rueda del tiempo’, una superproducción de Amazon Prime, recaló en la fortaleza en diciembre de 2020[27]​ para realizar algunas de sus escenas. Entre los espacios donde se desarrolló el rodaje, se grabó una corta toma en las puertas del Alcázar, pero la mayoría de las escenas fueron recogidas en el interior del palacio-fortaleza, en concreto en la Terraza del Pozo y en la Terraza de Moros.
  • En la famosa saga Castlevania contamos también con representación del Alcázar de Segovia.[28]​ Fue el castillo elegido para adornar los manuales de Akumajou Dracula X68000 y de la versión de Sega Saturn del SoTN: Nocturne in the Moonlight. Además, fue elegido como cartel de la cancelada película en imagen real.
  • Aparece representado como el castillo de Koka[29]​ en el aclamado manga Berserk, siendo la primera fortaleza dibujada en la obra.
  • Es uno de los fondos de pantalla del videojuego Super Pang.[30]
  • El Alcázar aparece en el capítulo 20 de la temporada 20 de Los Simpson titulado ‘Cuatro grandes mujeres y una manicura’.[31]

Referencias[editar]

  1. «Los 15 castillos medievales más bonitos del mundo». viajes.nationalgeographic.com.es. 1 de octubre de 2022. Consultado el 3 de octubre de 2022. 
  2. «Los 10 monumentos más visitados de España». Portal Oficial de Turismo de España. 18 de marzo de 2022. Consultado el 3 de octubre de 2022. 
  3. Cáceres y Blanco, Francisco Ignacio (1970). El Alcázar de Segovia: Vida y Aventura de un castillo famoso. Santander: Aldus Velarde. 
  4. Centre, UNESCO World Heritage. «Centro del Patrimonio Mundial -». UNESCO World Heritage Centre. Consultado el 21 de mayo de 2019. 
  5. Isabel., Peñalosa Esteban-Drake, ([2001]). El Alcázar de Segovia, prisión de estado: la guerra de Sucesión española (1701-1714). Patronato del Alcázar. ISBN 8492045841. OCLC 432885196. 
  6. Campos, Andrés (22 de julio de 2006). «La proa de Castilla». El País. ISSN 1134-6582. Consultado el 18 de abril de 2024. 
  7. a b c Alonso Ruiz, Begoña (2021). «Palacios reales y memoria dinástica: El alcázar de Segovia». DialNet. doi:10.17401/lexicon.s.2-alonsoruiz. 
  8. Rodríguez de Diego, José Luis (2014). «EL ARCHIVO REAL DE LA CORONA DE CASTILL A (SS. X III-X V)». Monarquía, crónicas, archivos y cancillerías en los reinos hispano-cristianos siglos XIII-XV. ISBN 978-84-9911-307-4. 
  9. Eslava Galán, Juan. «Las naves de Colón». EL ENIGMA DE COLÓN Y LOS DESCUBRIMIENTOS DE AMÉRICA. Planeta. p. 196. ISBN 9788432079139. 
  10. «Biblioteca Virtual de Prensa Histórica». Consultado el 6 de septiembre de 2023. 
  11. Olaya, Vicente G. (26 de septiembre de 2023). «Disney reconoce que el Alcázar de Segovia inspiró el castillo de ‘Blancanieves’». El País. Consultado el 12 de julio de 2024. 
  12. Borau Moradell, José Luis (2006 (Reedición digital: 2021)). Nueva iconografía del Alcázar. Patronato del Alcázar. pp. 97-99. ISBN 84-920458-7-6. 
  13. Patronato del Alcázar. «Historia del alcázar». Archivado desde el original el 20 de junio de 2012. 
  14. Laura Illiana Gutiérrez, Alberto Fernández Ferrero (2021). Segovia, artística y monumental, pág. 66. EDILERA. ISBN 978-84-948338-8-5. 
  15. Peñalosa Esteban-Drake, Isabel (2001). El Alcázar de Segovia, prisión de Estado : La guerra de Sucesión Española (1701-1714). Patronato del Alcázar. ISBN 84-920458-4-1. OCLC 1025062399. Consultado el 5 de abril de 2021. 
  16. Manuel Ossorio y Bernard: Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX, Imprenta de Ramón Moreno, Madrid, 1868.
  17. RAÚL, MATA (17 de abril de 2023). «¿Qué es el esgrafiado segoviano y qué le hace tan especial?». La Razón (Segovia). 
  18. Santamaría, Juan Manuel (24 de agosto de 2018). «Jardines del Alcázar de Segovia. (2) El Parque». Por una Segovia más verde. Consultado el 18 de abril de 2024. 
  19. «Carlos Muñoz de Pablos reflexiona ante el mural que pintó hace 60 años sobre la proclamación de la reina Isabel, en el Alcázar.». 
  20. Herrero Fernández-Quesada, María Dolores (2005). Isabel la Católica: Homenaje en el V centenario de su muerte. Madrid: Dykinson. p. 68. ISBN 84-9772-667-7. 
  21. Olaya, Vicente G. (26 de septiembre de 2023). «Disney reconoce que el Alcázar de Segovia inspiró el castillo de ‘Blancanieves’». El País. Consultado el 3 de octubre de 2023. 
  22. «Disney100: The Landmarks». Disney UK (en inglés británico). Consultado el 3 de octubre de 2023. 
  23. Martín, Aurelio (20 de enero de 1992). «Preparativos en el alcázar de Segovia». El País. ISSN 1134-6582. Consultado el 6 de septiembre de 2021. 
  24. «MR. ARKADIN». segoviaturismo.es. Consultado el 6 de septiembre de 2021. 
  25. «That Lady (1955) Alcazar». spanishcastlemoviemagic.com. Archivado desde el original el 6 de septiembre de 2021. Consultado el 6 de septiembre de 2021. 
  26. El cine adora Segovia El País.
  27. Ruiz, Sergio. «El Alcázar acoge el rodaje de la serie de Amazon Prime ‘La rueda del tiempo’». www.eladelantado.com. Consultado el 7 de septiembre de 2021. 
  28. «REPRESENTACIÓN DE ESPAÑA EN LOS VIDEOJUEGOS». 
  29. https://berserk.fandom.com/wiki/Koka
  30. «Los videojuegos ambientados en España tienen un atractivo especial.». 
  31. «Cuando Segovia se coló en Los Simpson». 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]